Un equipo de investigadores del Laboratorio de Química Farmacéutica de la Universidade de Santiago trabaja en el diseño de nuevas moléculas a partir de un compuesto natural, el resveratrol, presente en el vino y en otros alimentos y que tiene efectos cardioprotectores y antitrombóticos. A pesar de estas benéficas propiedades, la sustancia aún no se utiliza como fármaco, por lo que los científicos lo que tratan de conseguir es una estructura de interés farmacológico que una el resveratrol con la cumarina, otro compuesto químico natural con el que comparte propiedades.
Los investigadores, que ya han diseñado nuevos prototipos de moléculas que en una única estructura llevan cumarina e, incorporada a esta, resvetrarol, comprobaron sus beneficios como compuestos vasodilatadores y cardioprotectores. En estos momentos, de hecho, están en disposición de patentar una molécula con actividad cardioprotectora. Pero los mismos químicos han descubierto que estas estructuras poseen una importante actividad como inhibidores enzimáticos, con lo que su uso es muy prometedor para el tratamiento del párkinson y el alzhéimer. Su actividad es incluso hasta cien veces superior a los fármacos tradicionales para tratar estas enfermedades.