Los alumnos del colegio Santiago Apostol, en Ponteareas, usaron materiales reutilizables para comprobar teorías científicas que ayer mostraron en 47 proyectos
17 abr 2008 . Actualizado a las 12:19 h.No tire esa botella de agua, podría convertirse en un cohete. O servir para demostrar la capacidad pulmonar de una persona. Para los alumnos del colegio Santiago Apóstol, de Ponteareas, un envase de plástico esconde una teoría científica. Así lo demostraron en la inauguración de la Semana de la Ciencia, un proyecto que se enmarca dentro de las actividades que realizan dentro de Voznatura.
El alcalde de Vigo, Abel Caballero y el de Ponteareas, Salvador González Solla, fueron solo algunos de los representantes que pudieron comprobar las habilidades de estos chavales. Una demostración en toda regla de que la ciencia no tiene fronteras de expresión ni ellos en sus formas de aprender.
En total se presentaron 47 proyectos, obras todos ellos de niños con edades entre los 12 y los 16 años. En ellos dejaron claro lo mucho que saben de Newton pero también sus habilidades artísticas. Un colorido planetario con papel reciclado, un globo sobre el que una botella demuestra el movimiento de rotación o una pequeña ciudad amenazada constantemente por un tsunami, fueron algunos ejemplos.
Un duro trabajo con resultados a largo plazo, ya que uno de sus proyectos estrella, Just Dream , necesitará de la colaboración de al menos 200 personas. Se trata de hacer viajar por el mundo pequeñas cajas con un cuaderno, un bolígrafo de La Voz y una cámara. El objetivo es conseguir testimonios de cómo la gente ayuda a mejorar el mundo. De esa influencia de las personas sobre el planeta daban cuenta también unas grandes bolas a la entrada de la exposición. Empujando la primera, en la que se ve el reflejo de uno mismo, se consigue trasladar otras tres en las que aparecen los escolares y finalmente el globo terráqueo.
En la muestra también se podía hacer un repaso por las otras iniciativas del centro. Desde que participan con el proyecto Voznatura, hace ya ocho años, han creado juguetes con material reutilizable, han dado una segunda vida a 52.578 pilas y a más de media tonelada de papel. Porque en todo este tiempo de colaboración han pasado ya varias generaciones de estudiantes que han ayudado a limpiar el Tea o creado semilleros. Y lo seguirán haciendo, ya que el colegio tiene listo el proyecto del próximo curso.