Ante el temor a que las granjas avícolas españolas se vean afectadas por un descalabro de la demanda, las autoridades sanitarias han reiterado que, por el momento, continúan sin existir evidencias de trasmisión de la gripe aviar entre humanos. Otro dato importante, y dado que la epidemia todavía no ha salido del sureste asiático: no hay pruebas científicas que certifiquen que el contagio de las aves al hombre se realice por vía alimentaria. De hecho, los expertos tienen la certeza de que temperaturas de más de 70 grados centígrados o superiores eliminan por completo el virus. Por esta razón, ante la improbable posibilidad de que un pollo infectado llegase a la cadena alimenticia española, el riesgo de contagio desaparecería una vez cocinado.