Luarca se vuelca en la organización del centenario de Severo Ochoa

Ana Balseiro
Ana Balseiro LUARCA

CIENCIA

ANA BALSEIRO

Principado, Cajastur, Universidad y Ayuntamiento colaborarán en los actos del 2005 Margarita Salas, discípula del Nobel de Medicina, clausuró la Semana de la Ciencia

07 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Ha pasado una década desde el fallecimiento de Severo Ochoa, pero el recuerdo del que fuera premio Nobel sigue vivo con especial fuerza en Luarca, donde nació en 1905. Tanto es así que, aprovechando los actos de clausura de la primera Semana de la Ciencia, organizada por el Ayuntamiento valdesano para honrar la memoria de Ochoa en el décimo aniversario de su desaparición, en el consistorio de Luarca ayer se sentaron las bases de la futura colaboración para celebrar, dentro de dos años, el centenario del nacimiento del insigne científico local. Principado, CajAstur, Universidad y Ayuntamiento, representados ayer en Luarca por el consejero de Educación, el director de zona de la Caja, el vicerrector y el alcalde, anunciaron su compromiso para hacer en el 2005 no sólo un homenaje a Severo Ochoa, si no un reconocimiento a la labor de todos los hombres y mujeres que han dedicado y dedican su vida a la investigación. Desde el pasado lunes y hasta ayer Luarca acogió diversos actos divulgativos en torno a la figura de Ochoa, englobados bajo el título de primera «Semana de la Ciencia: De la biología molecular a la biomedicina». El programa, dirigido por la investigadora, discípula y amiga de Severo Ochoa, Margarita Salas, reunió en Valdés a científicos de renombre nacional e internacional, como Carlos López Otín, Jesús Ávila de Grado, Santiago Rodríguez de Córdoba o Bernat Soria. Todos ellos ofrecieron conferencias sobre aspectos diversos de la ciencia, especialmente en lo que respecta a su aplicación en los avances en salud. Los actos concluyeron en la mañana de ayer con una lección magistral que Margarita Salas ofreció a los alumnos del IES Carmen y Severo Ochoa, de Luarca, sobre «Las enseñanzas de Severo Ochoa. De la biología molecular a la biotécnica». Ofrenda floral Tras concluir la conferencia de Salas, la comitiva oficial se trasladó al cementerio de Luarca, donde descansan los restos de Severo Ochoa y de su esposa, Carmen Cobián. Allí, ante un nutrido público, se celebró la tradicional ofrenda floral con la que cada año Luarca recuerda a su Hijo Predilecto más internacional. Dos coronas y un gran centro de flores cubrieron el mármol de la tumba de Ochoa, en un día en el que el sol también quiso sumarse al homenaje de Valdés al investigador. Tanto el alcalde local, Juan Fernández Pereiro, como el consejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, y la propia Margarita Salas, se comprometieron a dar continuidad a esta primera experiencia de la Semana de la Ciencia, el mejor modo de honrar el legado del Nobel luarqués.