PROFECÍA Y CIENCIA METAPSÍQUICA

La Voz

CIENCIA

ALFONSO DE LA VEGA GARITA DE HERBEIRA

15 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Las llamadas profecías de Nostradamus o de Malaquías pertenecen al género de las revelaciones milagrosas. Muchas de estas revelaciones poseen un valor muy débil pues se han transmitido por tradición de un clero crédulo cuando no ignorante. O están formuladas de modo que admiten muchas interpretaciones a toro pasado. Sin embargo, sobre todo a partir de mediados del siglo XIX, muchos investigadores trataron de desenmascarar el fraude que parecía necesariamente ligado a supuestos hechos de carácter milagroso o sobrenatural incompatibles con el conocimiento científico de la naturaleza. Tal es el caso de científicos de gran talla como Crookes, Wallace, Flammarion, Myers, Lambroso, Osty, Geley, Ochorowitcz, entre otros. Contra lo prejuzgado, las conclusiones obtenidas permitieron establecer la existencia de unos fenómenos de explicación desconocida pero de carácter incontrovertible. El estudio de estos fenómenos es el que dio lugar a la llamada por Carlos Richet Metapsíquica en el exhaustivo tratado que con ese título publicó en 1923. Richet fue un personaje muy interesante. Profesor de Fisiología en la Sorbona, Premio Nobel de Medicina de 1913, miembro de varias academias francesas así como de la logia parisina Cosmos, dedicó gran parte de su dilatada vida al estudio de las bases de la metapsíquica, tratando de desligar la realidad de los fenómenos en sí mismos de cualquier interpretación teológica o sobrenatural. Para Richet cabe hablar de metapsíquica objetiva y subjetiva, en virtud de la existencia o no de fenómenos físicos. A la primera pertenece el estudio de telequinesias y ectoplasmias. A la segunda, fenómenos tales como la criptestesia o lucidez. Definía como criptestesia la facultad de percepción diferente de las facultades de conocimiento sensoriales normales. Uno de sus tipos son las moniciones, que pueden referirse a acontecimientos ligeros, muertes o cuestiones de alcance colectivo. El caso que Richet califica del «más temible de los problemas» es el de la criptestesia premonitoria (lucidez adivinatoria). El hecho metapsíquico es que existen premoniciones pero, ¿cómo aceptarlo sin cuestionar muchos paradigmas científicos y morales? El tiempo como forma de nuestra constitución mental, el libre albedrío, la responsabilidad moral, etcétera... Hasta aquí, que no es poco, llega la ciencia; lo demás son ficciones como el borgiano Aleph. ¿O no?