Desapercibido pasó Mateu Lahoz sobre el césped del estadio de Balaídos en la noche en la que el Celta se jugaba la salvación. El colegiado controló sin complicaciones un partido de guante blanco y en el que la tensión propia de una final no se tradujo en juego sucio. Sin embargo, el árbitro asumió cierto protagonismo al finalizar el choque al incluir en el acta una situación vivida por la mañana.
Según recoge el documento, «A las 11:58 horas, en la zona de aparcamiento del Estadio de Balaídos, previo a la reunión protocolaria prepartido, el Delegado del R.C.D. Espanyol, José María Calzón Calzón, se dirigió a los miembros del equipo arbitral en un tono jocoso en los siguientes términos: ?estábamos arreglándolo todo, no hace falta ni que arbitréis?, en presencia de todos los participantes de dicha reunión». En su anotación, Mateu Lahoz añade que «Estos hechos fueron captados por una cámara de televisión».
Aunque el colegiado habla de «tono jocoso», lo delicado del asunto hizo que corriese como la pólvora su acotación, aunque parece que se quedará en una mera anécdota. Desde hace semanas, con tantos equipos implicados en el descenso y varios rivales con la permanencia asegurada, se multiplicaban los rumores sobre presuntos amaños.