Mehdi Nafti, entrenador de la Ponferradina: «Quique Setién terminó de formarme, me hizo pensar en el campo»
CDLUGO
El técnico, ex del Lugo, vuelve al Ángel Carro por segunda vez tras su cese en la temporada 2020/2021
31 ene 2026 . Actualizado a las 16:41 h.Mehdi ben Sadok Nafti (Toulouse, 1978) fichó como primer entrenador de la Ponferradina hace ocho jornadas y ha ganado los últimos tres partidos. Entrenó al Club Deportivo Lugo en Segunda División durante 22 jornadas de la temporada 2020/2021 con 7 victorias, 9 empates y 6 derrotas. Ganó sus tres primeros partidos en el Lugo, así como cuatro de los primeros cinco y cinco de los primeros siete. Fichó por el equipo lucense siendo antepenúltimo con 3 puntos a 1 de la salvación y fue cesado con 33 puntos, 6 de margen sobre el descenso y en decimoquinta posición. Su Ponferradina visita al Lugo este domingo en el estadio Ángel Carro (18.15 horas, LaLigaPlus, Movistar Plus y FCPlay).
—¿Cómo se está sintiendo en la Ponferradina?
—Bien, bien. Ahora mismo estas tres victorias nos han dado bastante tranquilidad, pero el equipo no ha dejado de creer, no ha dejado de trabajar a pesar de los malos resultados nada más empezar. Eso obviamente genera dudas en el entorno, pero nosotros hemos intentado mantener la calma, la misma forma de currar, de trabajar y sabiendo que tarde o temprano iban a llegar los resultados. Todavía hay margen para mejorar y con ganas de seguir sumando, mejorando y creciendo.
—¿Qué ajustes ha hecho en estas tres victorias?
—Realmente era insistir en lo que se había hecho bien. Nosotros competimos en Tenerife y en Bilbao, donde perdimos. Hemos concedido muy poco al rival, sobre todo en Bilbao. En Copa contra el Racing el equipo hizo un buen partido. El único partido que a mí me hizo más daño fue el del Arenteiro en casa, ahí realmente vi un equipo apagado con mucha falta de confianza. Ese partido nos dejó un poquito tocados, pero el equipo ha seguido insistiendo. Ahora mismo se ve un equipo un poquito más intenso, más agresivo. Estamos permitiendo muy poco al rival. Contra el Ourense CF, Racing de Ferrol y Guadalajara hemos generado bastantes ocasiones.
—¿Cómo ha sido su proceso de adaptación a una nueva categoría, un nuevo contexto y una nueva plantilla?
—Sí, sobre todo porque era inesperado porque la Primera Federación no era una categoría que estaba valorando y mirando. Entonces, para mí no ha sido solo adaptarme al club, sino también a la categoría. Incluso mi última experiencia fue fuera de España. Entonces, ha sido volver de lleno en el fútbol español, pero en muy poco tiempo y subiéndose a un carro complicado. Me llamó Sietes (José Manuel Suárez), que fue compañero mío, y me dijo: "¿Te apetece venir a echarnos una mano?" Tuve que hacer un aprendizaje muy express, un aprendizaje rápido y montarme en este tren. Todo ha sido muy rápido.
—¿Qué diferencias encuentra entre la Primera Federación actual y la Segunda B en la que usted entrenó?
—Hay más nivel. Las primeras comparaciones han sido con mi última etapa, por ejemplo, en Badajoz. Pero hay bastante diferencia de nivel y se acerca mucho más al fútbol profesional, la forma de trabajar de los equipos, de los entrenadores, el feedback, los analistas, la forma de trabajar, incluso los cuerpos médicos. Se ha profesionalizado todo en esa categoría.
—¿Cambia mucho su manera de entrenar y su modelo de juego si entrena a un Lugo que competía por la permanencia en Segunda o un Levante o Leganés que luchaban por ascender a Primera División?
—No, no, para nada. Obviamente tienes que aprovechar más las cualidades de tu plantilla y obviamente cuando uno lucha por objetivos distintos tienes que dar más importancia a lo que tú puedes proponer en tu propio fútbol. Cuando vienes a situaciones con equipos más modestos tienes que insistir mucho más en el aspecto defensivo, en la intensidad defensiva, en permitir muy poco al rival, intentando más contrarrestar las virtudes del rival que tú aprovechar las propias tuyas. En ese sentido, al tener más calidad en la parte ofensiva, dedicas más tiempo a cómo hacer daño al rival.
—¿Qué referencias tiene del actual Lugo?
—Sí, analizo los últimos partidos del rival, la plantilla que tienen, el modelo de juego. Estuve hace unas semanas en Lugo, fui al estadio a ver el partido contra el Tenerife. Y aproveché. Siempre se me va a quedar ese sabor agridulce de no haber conocido el Ángel Carro lleno porque cuando yo estuve en el Lugo era el período covid y me tocó el estadio vacío.
—¿Cómo vivía el apoyo de la afición sin público en el estadio, pero sí por la calle, por la ciudad?
—¡No te puedes imaginar todavía la cantidad de gente de Lugo que me escribe! ¡No te lo puedes imaginar! Al no haber tenido ese acercamiento con la gente, al final lo tienes a través de las redes sociales, del móvil, de esas cuestiones. Incluso aficionados de Lugo que vinieron varias veces a verme a Madrid cuando yo entrenaba al Leganés. Sentía el cariño desde la distancia porque no podíamos acercarnos, tocarnos por el contexto de la situación del país y de la Liga. Siempre se me va a quedar esa espina clavada. Pero desde el primer día siempre noté mucho cariño por parte de la gente.
—¿Qué momentos recuerda con más cariño de su etapa en el Lugo?
—El Lugo-Albacete que ganamos 1-0 con gol de Manu Barreiro con un segundo tiempo increíble de Chris Ramos. Entró Fernando Seoane, lo puse de extremo y casi marca el 2-0. La primera victoria en Castellón con un gol de Iriome en el último minuto. Es que me acuerdo de todo. De mi etapa de Lugo me acuerdo realmente de todo. Me acuerdo de ganar al Rayo Vallecano por 1-0 en casa sufriendo. Más que momentos era la jerarquía que había en el vestuario, yo que soy muy de gestión de vestuario, de plantilla. Los capitanes del Lugo me lo pusieron muy fácil, jugadores como Iriome, (Fernando) Seoane, (Carlos) Pita, Manu Barreiro, (Roberto) Canella y Xavi Torres. Había una jerarquía, un respeto tremendo. Me acuerdo del despido después de perder en Almería, que fue una herida gorda.
—¿Ese despido fue por argumentación deportiva o por otra situación?
—Al final nunca lo voy a saber. Cuando mi representante me dice que Tino me despide, enseguida llamo a los directores deportivos que teníamos en ese momento, que eran Manolo Mandiá y Jorge de Cózar. Yo tenía una relación increíble con los dos. Les pregunto: "¿Por qué no me habéis dicho nada?" ¡Es que ellos ni lo sabían! Fue una decisión de Tino (Saqués). Y los directores deportivos no me dijeron absolutamente nada. No sé si fue por salir de la burbuja, no sé si fue por los últimos resultados. A veces también porque has empezado y el presidente piensa que te vas a mantener en la parte alta. Tuvimos algún bajón. Pero te digo una cosa, después de ese bache en el Lugo he vuelto a tener relación con Tino. De hecho, él me recomendó, pesó bastante en otros equipos que me ficharon preguntándole antes a Tino. Ni un problema. De hecho, él me llamó de nuevo la temporada del Levante (2022) para saber si quería volver, ningún rencor, ni uno.
—¿Tiene la sensación que el Lugo posteriormente entrenado por Rubén Albés se basaba bastante en registros y conceptos que tenía usted?
—Uf, no lo sé, no sé qué decirte. Mi Lugo tenía un poderío físico tremendo, un equipo de transiciones, de poco fútbol combinativo. Es que yo hubiese sido tonto si no hubiese aprovechado los cualidades de Gerard Valentín, Chris Ramos, Puma (Rodríguez). A mí siempre me ha gustado jugar con un delantero tanque, como Manu Barreiro y (José Ángel) Carrillo. La plantilla que yo me encontré en Lugo, si tú me preguntas a principio de temporada en función de mi modelo de juego, de mi forma de ver el fútbol, es una plantilla que se acerca más a la forma que yo tengo de entender el fútbol.
—Usted entrenó en el Alcorcón a Iago López, lucense y actual jugador del Lugo. ¿Qué destaca de él?
—Cumplidor. De hecho, a mí me había sorprendido que Iago no hubiese tenido más continuidad en Segunda División porque es un chico que cumple perfectamente. A nosotros nos dio mucho. Conmigo casi nunca salió del once. Podía jugar incluso de lateral izquierdo en un momento dado. Te diría de Iago que es un buen alumno.
—¿Qué destaca de Andoni López, ex del Lugo y actual jugador suyo en la Ponferradina?
—Andoni es un capitán sin llevar el brazalete. Es una persona con la cabeza amueblada, que tiene su carácter, de esos chicos que siempre suman, que un entrenador siempre quiere tener dentro del vestuario. Es un chico al que le importan las cosas, que las sufre, que las vive. Es un capitán de vestuario más allá de sus cualidades en el verde.
—¿Cómo recuerda a Quique Setién cuando fue su entrenador en el Racing de Santander y consiguieron juntos el ascenso a Primera?
—Pues Quique terminó de formarme. Yo tenía un fútbol más defensivo, digamos que era más de la forma de jugar de un pivote defensivo de la época, más A y B, pendiente de defender, de equilibrar el equipo, de estar pendiente de las vigilancias, de jugar bastante fácil y Quique a mí me dio ese plus que me sirvió durante el resto de mi carrera, Quique a mí me hizo pensar, me hizo pensar en el campo, dónde recibir el balón, cómo recibirlo para que el equipo tenga continuidad en el juego. Con Quique empecé a tener más variedad en mi fútbol.