«El plan del Lugo aún está por llegar», por Miguel García

La opinión del exjugador del equipo albivermello


El balón nos está esclavizando. O mejor dicho, la posesión. Que el contrario tenga el balón más tiempo que tú, no tiene por qué ser definitivo. Hay muchos estilos, muchos registros que un equipo tiene la obligación de trabajar para superar las situaciones que se plantean en los partidos. Que Las Palmas tenga más tiempo el balón que el Lugo entra dentro de lo posible. La cuestión es que el equipo todavía no tiene un estilo definido y no controla los registros con solvencia. Fuera de casa acumula jugadores detrás del balón como única opción para no encajar, sin prácticamente alternativa atacante porque defiende muy lejos del área adversaria y con escasa profundidad ofensiva. La vuelta de la dupla al medio campo de Fernando Seoane y Pita asegura consistencia y criterio, pero no es suficiente para que el equipo sea reconocible en algo. Momentos para reflexionar y pensar. Para la afición esto equivale a inquietud, desasosiego, ansiedad y miedo. Para los dirigentes significa, qué hacer para revertir esta situación. Para los técnicos, se identifica con el tiempo que les queda de crédito para restablecer la confianza. Para los jugadores, se corresponde con el compromiso, la firmeza, la unidad y la responsabilidad. Todos aluden al trabajo, trabajo, trabajo para salir de situaciones comprometidas. Yo digo que sí, pero a ese trabajo hay que darle una vuelta. Todo equipo necesita un plan, un propósito, una intención, una idea. El nuestro creo que está por llegar.

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«El plan del Lugo aún está por llegar», por Miguel García