Una mirada perpleja

Luis Coira MÉDICO DEL LUGO

CDLUGO

Me cuesta entenderlo.

Asistimos a un cambio en la dirección del Club Deportivo Lugo, que seguramente se ajuste a la legalidad, pero, a nada que tomemos un poco de distancia para ver las cosas en perspectiva, cuesta entenderlo. 

Hagamos memoria: Partimos de un club de fútbol prácticamente  desahuciado hace 11 años. Un grupo de personas se hacen cargo de él, rescatándolo de su más que posible desaparición.

Este grupo de personas, refrendado de manera reiterada por los socios en las sucesivas elecciones, llevan a cabo una buena gestión económica, social y deportiva. Transforman el club en un club económicamente saneado, riguroso en los pagos, solvente,  y como consecuencia de la buena gestión deportiva, el equipo consigue ascender a la segunda división, a la Liga de Fútbol Profesional.

Este salto a esta nueva categoría obliga, por imperativo legal, a la conversión del club deportivo en una Sociedad Anónima Deportiva. Para esto, la Liga establece que hay que cubrir un capital social de 3 millones de euros. Con este objetivo se ponen a la venta las acciones, pero el objetivo no se llega a alcanzar; no se consiguen los 3.000.000 euros. 

En ese momento, los dirigentes del club, encabezados por Bouso y dirigidos por Mouriz, solicitan ayuda a las instituciones. Se les pide que compren las acciones que faltan asumiendo el compromiso de presentar en tres años a un inversor que les permita a las instituciones recuperar el dinero de las acciones, y al club seguir con su proyecto deportivo. 

Así fue. La Diputación y el Ayuntamiento echaron una mano y se hicieron con ese paquete de acciones, siempre con la idea de que revirtieran en el club.

El club se convirtió en Sociedad Anónima Deportiva (SAD) y las mismas personas que habían sido elegidas por los socios para llevar las riendas del club, son elegidas por los accionistas para dirigir la SAD.

Pasados dos años el club presenta a un inversor ?Gerard López- dispuesto a comprar las acciones e integrarse en el proyecto deportivo diseñado por el club, con sus aportaciones, pero integrado en el proyecto.

Se le comunica a la Diputación y al Ayuntamiento para proceder a la recuperación de esas acciones y se inicia el proceso de enajenación de las acciones. Solo se presenta una candidatura, la que presenta el club, la de Gerard López. 

Todo parecía discurrir de manera natural, para lograr el objetivo de que las instituciones recuperaran el dinero adelantado, y el club recuperara las acciones, pero se complicó. El concurso se declara desierto por desacuerdo en la forma de pago. Se convoca un nuevo concurso y en éste surge una segunda oferta para hacerse con las acciones. Una persona ajena a la dirección del club, el Sr. Saqués, se persona para pujar por las acciones y convertirse en accionista mayoritario. 

Ante la sorpresa generalizada, se comunica que la candidatura ajena a la dirección del club se hace con las acciones, gana la puja y desalojará de los puestos directivos a los actuales, los representantes elegidos por los socios y artífices del éxito deportivo conseguido a lo largo de estos años.

O sea, un procedimiento iniciado por Bouso, nuestro presidente, solicitando ayuda a las instituciones y comprometiéndose a recuperar las acciones en un plazo de 3 años, finaliza con el desalojo de la directiva del club de su dirección, y la entrada como dueño del club de una persona ajena al proyecto. 

La sensación es que algo no funcionó. Entiendo que al tratarse de fondos públicos, para su enajenación se deban respetar unas reglas propias de la administración pública. Pero no me cabe en la cabeza que, para realizar esta enajenación, el criterio fundamental sea el económico y queden en segundo plano tanto el proyecto deportivo como el reconocimiento de la labor realizada a lo largo de estos años. 

Las instituciones no compraron las acciones para obtener un rendimiento económico, sino para ayudar al club en la transición de club deportivo a SAD. O eso creíamos. 

Como socio y como miembro del equipo de trabajo del Club Deportivo Lugo, me siento perplejo, con la sensación de que nos están birlando el club.