En mi interior de viejo aficionado tengo la impresión de sentir rebajado el interés por este Mundial. Y no influye en ello haber ganado el último, en África. Ahora, y observando el caudal de optimismo con el que lo esperan oteros, parece difícil repetirlo por mucho que se intente argumentar méritos y airearlos a los 4 vientos, olvidando que, en el fútbol, la suerte o el infortunio llegan desde más puntos que los cardinales. Que se lo pregunten al Girona, equipo que vivió toda la temporada en la cola de Segunda y hoy tiene plaza para la División de Plata próxima. ¡Cómo para negar emoción a la Liga española, en cualquiera de las dos divisiones!
Pero aquí, y hoy, pesaba hablar del Mundial que para España comenzará pasado mañana, frente a Holanda, en Salvador, tierra que creo es la brasileña de Bebeto. Hablando de escenarios, el de Australia se celebrará en Curitiba donde el campo es el de menos aforo de los elegidos como sedes: 41.456 espectadores y con el pronóstico más claro de todos: triunfo español.
Volviendo al principio de este Punto de Mira, quizá el síntoma que confieso inicialmente sobre el hambre de fútbol se puede deber al éxito que vivió el fútbol gallego en esta: bien el Celta, espléndido el CD Lugo, y brillantísimo el Deportivo con el colofón dorado del ascenso. Faltó el histórico Racing ferrolano, equipo que siempre uno echa de menos cuando se pasa el balance sobre el fútbol gallego. Pero los diablillos verdes no tiran fácilmente la toalla?