Un último reclamo a la afición

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

ALBERTO LÓPEZ

La hinchada rojiblanca ha respondido en los momentos clave

04 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El Lugo ha acostumbrado a sus seguidores a pelear por alcanzar nuevas cotas en estas últimas temporadas. Cada reto asumido ha sido superado con nota. Aderezados todos por una dosis de sufrimiento, por ese esfuerzo extra que da valor añadido a todo lo conseguido. Siempre, con el máximo respaldo de la afición.

Los primeros movimientos masivos de hinchas con el club comenzaron hace algo menos de una década. Entonces, decenas, de seguidores acompañaron al equipo a Ribadesella, cuando se jugaban el ascenso a Segunda B, y ya fueron muchos más los que celebraron el retorno a la tercera categoría en la Albuera, contra la Gimnástica Segoviana.

Número creciente

Los años en Segunda B el equipo consiguió, poco a poco, ir enganchando a cada vez más aficionados al Ángel Carro. El punto de inflexión lo supone la llegada de Quique Setién, y, sobre todo, el segundo curso del cántabro, con el título de campeón de grupo, y las eliminatorias de ascenso. Aquellos valientes que hicieron mil kilómetros para animar a los suyos en Murcia y llorar después en el Ángel Carro cuando los pimentoneros les privaron del ascenso a la primera. Después, sufrirían en Vitoria y Alcoy, para caer en el desconsuelo de la eliminación definitiva contra los alicantinos en el partido definitivo, con el coliseo de la vera del Miño a reventar.

Una hinchada que sabe disfrutar en la victoria y aguantar estoicamente en la derrota. Que no pierde la fe, y es capaz de volver a gritar, a ofrecer sus cánticos al año siguiente. El equipo volvió a meterse en la fase. Los seguidores rojiblancos fueron, sufrieron y aguantaron en Ipurúa. Viajaron a Palma, y volvieron triunfantes con el equipo. Y el éxtasis llegó en Cádiz, con unos mil que contuvieron la respiración en el Ramón de Carranza hasta que Manu los condujo a Segunda, en el último penalti.

Y en Segunda, el idilio ha seguido. Por miles fueron a Ponferrada, a Riazor, a Gijón, y vieron sumar allí a los suyos. El sábado se les espera en casa.