Quedan cuatro jornadas para finalizar la primera vuelta en la Segunda División y aún no se ha empezado a clarificar nada. Más allá del liderato en solitario del Deportivo, la competición marcha en una fase de compresión máxima, en la que dos partidos pueden conducir a un rival de la zona baja de la clasificación a pugnar con la élite por un puesto en la fase de ascenso.
Algo a lo que no es ajeno el Lugo. Los rojiblancos, después de tres jornadas sin ganar, siguen situados entre los mejores. A día de hoy, pelearía por jugar la próxima campaña en la Primera División.
Pero, ¿qué pasaba hace justamente un año? Que la competición había dictado una separación bastante más clara que ahora en cuanto a los grupos de cabeza y de la zona baja.
Baste un ejemplo. Si en estos momentos, con 17 jornadas transcurridas, el Sporting es el tercer clasificado, con 28 puntos, el año pasado lo era el Girona, con 33. En aquel instante, el Lugo ocupaba el puesto decimosexto, con 20 puntos. O lo que es lo mismo, a 13 puntos de los catalanes.
Solo seis puntos
En la nueva campaña, que está cerca de despedir el 2013, las distancias son mucho más exiguas: la diferencia entre el tercero y el decimosexto (el Barcelona B) es de solo seis puntos. ¡Exactamente la misma que en la séptima jornada, diez atrás!
La igualdad es tal, que el Girona, el primero de los de fuera del descenso, puede permitirse pensar en la promoción, de la que se encuentra a 5 puntos.