Dos décadas con el Bóveda

luis conde MONFORTE / LA VOZ

CDLUGO

ALBERTO LÓPEZ

El párroco Manuel Miguélez acumula dos décadas al frente del Bóveda, equipo de la Primera Autonómica, que esta temporada ha experimentado una profunda renovación, con dos objetivos: competir por el ascenso a la Preferente y apostar por la cantera.

El presidente reconoce que es la temporada que más le ilusiona de las que lleva en el cargo. «Según me dicen los entendidos, vamos a ascender de categoría. Esta precisamente es la razón por la que he aceptado continuar voluntariamente en el cargo», señaló el máximo mandatario del club.

Miguélez es el auténtico impulsor del Bóveda. Su amor por el deporte rey viene de su época del seminario. «En esos años de estudio en Lugo, yo era muy futbolero. De hecho jugaba en uno de los equipos del seminario, y lo hacía de portero y de extremo, y es que yo manejo bastante bien la izquierda [sonríe], lo que pasa es que era malo, aunque eso sí, tenía mucho entusiasmo», dijo.

Matías Prats y Mariñas

El presidente recuerda los partidos que disputaban el Celta y el Real Madrid, con futbolistas de la talla de Alonso y Paíño. «Era espectacular escuchar en la radio a Matías Prats y a Enrique Mariñas, cuyas narraciones hacían que estuvieras viendo el campo. Recuerdo aquellas tertulias futbolísticas que hacíamos en el seminario, en el que elogiábamos la figura de aquel extraterrestre, como le llamaba yo a Di Stéfano», señaló.

Su primer gran proyecto lo llevó a cabo en Laiosa, en O Incio. En la década de los setenta, Manuel Miguélez adecentó un campo de fútbol, al que bautizó como «Carrascal». «Entrenábamos durante la siesta, con un sol y un calor asfixiante, del que nos protegíamos con sombreros de paja. Recuerdo que aproveché la maquinaria que nos enviaron para construir la casa rectoral para acondicionar el campo. No nos federamos, pero jugábamos torneos, a los que acudíamos en un camión mixto, es decir, para pasajeros y ganado», indicó.

El gran éxito del Laiosa fue la consecución, según Miguélez, del trofeo San Roque en A Pobra de San Xiao ante el Lugo. De aquí emergieron dos futbolistas, Sidriño y Víctor, que sin embargo no tuvieron continuidad. En el año 1992 llegó a Bóveda, y tres años después lideró la construcción del Hermanos Somoza. «Los jóvenes me lo pidieron, y yo empecé a gestionar la compra de una finca para convertirla en campo de fútbol. Valoré comprar una que está detrás de la estación de servicio de Bóveda, pero no se concretó. Entonces, un día, disgustado, hablé con una familia sobre el tema, y ellos me regalaron una finca de 5 hectáreas -en la que está ubicado el terreno de juego actual-», señaló.

Barajó una inversión de 600.000 pesetas de entonces, que al final se convirtieron en 30.000 euros. «A pesar de la cantidad lo hice con gusto, sobre todo por la labor social que ello suponía. Eso sí, a mis directivos les he dicho que cuando me muera no le digan nada a mi familia de lo que invertí [entre risas]», comenta

Manuel Miguélez no dudó cuando lo necesitaron en enfundarse la ropa de trabajo, y contribuyó de manera decisiva con su trabajo al acondicionamiento de las gradas y de los vestuarios. «Hice de albañil, porque algún bloque también coloqué», aseguró el párroco y presidente del Bóveda.