El Xerez está pasando, quizás, por el peor momento de su historia. Una crisis institucional galopante, con una gran deuda acumulada, puede llevar incluso a la disolución del club. Todas las estructuras están cogidas por alfileres y, a todo ello se suma un grave bache deportivo, ya que el equipo acumula diecinueve jornadas sin ganar.
Ahora mismo, la salvación se antoja como una quimera para los andaluces, que se encuentran a once puntos de los puestos de permanencia. Tendrían que firmar un milagro de resultados en el tramo final de la Liga para evitar descender.
Carlos Ríos se hizo con las riendas del equipo hace semanas. Utiliza el sistema 1-4-3-3, con la variante 1-4-5-1 cuando no tienen el cuero. Defienden en zona, en situación de medio plegado, aunque suelen estar más desajustados de lo normal. En ocasiones reflejan una falta de actitud. Sufren mucho en las acciones a balón parado.
En ataque optan por el fútbol combinativo y cuentan con jugadores que se asocian bien. Cuentan con varios futbolistas con experiencia en Primera, que son capaces de generar peligro o controlar el partido si aplican su calidad. Sus expectativas hace meses eran otras.