Intercambio de llaves

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

16 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El Lugo sigue viviendo bajo el síndrome de las bajas y la constante de nuevos candidatos a inquilinos de la enfermería, amén del capítulo de los sancionados. Ese peregrinaje por el exilio en busca de campos de entrenamiento, sin haber hallado hasta la fecha una solución satisfactoria para las exigencias de un fútbol profesional que así lo demanda, ha penalizado seriamente la competitividad del conjunto lucense y su permanencia en la categoría. Las superficies sintéticas le pasan una severa factura al club lucense en forma de lesiones musculares, y el rosario de las mismas se ha convertido en un auténtico calvario. Así, cada día, es raro que no surja un nuevo presunto inquilino de la enfermería. Y está dinámica ya se ha convertido en una constante amenaza, a la que no se le adivina la salida. En plena recta final del calendario, los tres próximos partidos se antojan decisivos para la permanencia. El inmediato de mañana en La Nueva Condomina abre la terna frente al Real Murcia, y el mes se cierra con la doble visita al Ángel Carro de dos directísimos rivales como Racing de Santander y Jerez.

Para un viaje cercano a los mil kilómetros en un rudimentario medio de transporte como el bus (la economía del club impide otras alternativas), Setién recibe bastante menos de lo que pierde, deportivamente hablando. Veamos: recupera al sancionado pulmón, Seoane, llave de cierre del equipo, hombre fundamental del esquema lucense. Sin embargo, hay un intercambio negativo de llaves, porque pierde a la que suele abrir las defensas y las porterías, su «pichichi» Óscar Díaz (12 dianas hasta hoy) por acumulación de amonestaciones. Cierto que buscó la quinta amarilla para estar en los siguientes compromisos, pero su baja mañana pesará como una losa. En medio, la nueva duda es Carlos Pita, que viaja entre algodones y seguirá siéndolo hasta última hora. Como manija del juego colectivo es decisivo en la sala de máquinas. Belfortti es el candidato número uno a sustituirlo, pero carece de su manejo. Puntuar sería un éxito, en un equipo cuyo rendimiento baja demasiados enteros como visitante.