El milagro, ni contra ocho

Murillo

CDLUGO

29 oct 2012 . Actualizado a las 12:40 h.

Los números son la única verdad del deporte. No digamos ya del fútbol. Su frialdad es objetiva con la realidad incuestionable. Son hijos de las matemáticas, la única ciencia exacta existente y vigente. El Lugo viajó hasta Chapín en busca del primer milagro de la temporada: ganar su primer partido oficial a domicilio. Tan largo desplazamiento hasta Jerez se cerró con la cuarta derrota de la temporada, y, lo que es peor, con otra decepción mayúscula porque los hombres de Setién acabaron enfrentados a ocho rivales, y diez en muchos minutos de la segunda parte. La coartada de acabar jugando con diez se volvió por pasiva en esta ocasión, para mayor inri, para concluir jugando contra ocho adversarios. Y esa disyuntiva desmonta las exculpaciones precedentes, porque esta vez, con el viento favorable, la esterilidad realizadora de los lucenses quedó totalmente retratada. Esa misma inoperancia se maquilla un poco en el Anxo Carro, cuando la producción ofensiva se incrementa y la finalización goleadora aumenta al amparo de la mayor profusión atacante. Porque, quizás, el porcentaje de acierto rematador tampoco mejore en exceso. Para lograr paliar esta parte del problema hay que coger el toro por los cuernos y buscar en el mercado invernal, si fuera preciso, un ariete con olfato de gol. Ya sé que es una especie en extinción y no está al alcance de cualquiera. Pero hay que intentarlo con urgencia. La recuperación de Mauro Quiroga se retrasa excesivamente y tampoco garantiza una solución al problema. Ojalá que lo fuera, pero tiene que demostrarse. Tampoco lo es el joven Fran Sol, por ahora. El Lugo precisa de soluciones en las dos áreas, y no se puede esperar a caer en zona de descenso, cuando el líder Elche es una amenaza inmediata para enviarnos al pozo. Ojo, pues.