Tres pilares sustentan el ideario del Lugo

M. Pichel LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Héctor Font, intentando un pase hacia Quiroga, con Seoane a su espalda.
Héctor Font, intentando un pase hacia Quiroga, con Seoane a su espalda. Óscar Cela< / span>

Seoane, Pita y Font catalizan el fútbol que Setién teje en el Lugo

03 sep 2012 . Actualizado a las 18:09 h.

El Lugo ha demostrado en este inicio de temporada que ha encontrado las columnas sobre las que sustentar su fútbol. Tres jugadores, tres pilares para hacer fuerte sobre el campo el ideario de Setién, que apenas en nada ha variado, salvo en nombres, en sus cuatro temporadas al frente del equipo. Fernando Seoane pone el músculo, Carlos Pita el pulmón, y Héctor Font el cerebro. Tres centrocampistas de perfil diferente, tres patas que, de momento, se han confirmado como imprescindibles en el entramado rojiblanco.

MÚSCULO

Kilómetros y robos sin fin desde el primero al último minuto. Los aficionados del Lugo nunca olvidarán la primera temporada de Fernando Seoane en el club, la que le valió el billete para jugar en Segunda División. Ya entonces Quique Setién, que lo tuvo a sus órdenes en esa campaña (2009-2010), y poco dado a las personalizaciones, destacaba la aportación y el compromiso del mediocentro de Ames. Poco ha cambiado su juego, que ha ganado más peso y sabiduría (a sus 29 años). Él es el coche escoba del Lugo, una ayuda inestimable para sus defensas y una pesadilla para los centrocampistas rivales. Cuando hay un problema, un error en el pase, ahí está él para desfacer el entuerto. Se mueve entre el eje y las bandas, haciendo coberturas, sin escatimar kilómetros.

PULMÓN

Oxigenación cuando el juego se atasca. Carlos Pita tiene un GPS incorporado. El mediocentro coruñés elabora en su cabeza un mapa mental del campo, en el que sitúa a compañeros y rivales, para saber siempre su ubicación precisa. No le hace falta pararse a pensar, cuando el balón cae a sus pies, sabe dónde hay un futbolista del Lugo bien colocado, adonde puede oxigenar con la salida del balón cuando el juego se satura y se trompica. Si es necesario un pase atrás, devolvérsela al portero Yoel, ahí está. No escatima cambios de orientación, siempre hacia el punto preciso, aunque prefiera que el balón vaya por el piso. Si el cuero le llega trompicado, en un control ya lo tiene sobre el verde.

CEREBRO

Un segundo más rápido que el rival. Habría que realizarle un test de reacción a Héctor Font. El de Villarreal, el recién llegado, el más desconocido para los aficionados (salvo para quienes hayan estado atentos a la pretemporada, o a la trayectoria de un futbolista que ha jugado competición europea) ha demostrado en este inicio de campaña que piensa mucho más rápido que sus defensores. Cuando el zaguero llega, él ya no estaba allí. Un quiebro en el momento adecuado, o pisar el balón cuando parece que va a recibir una tarascada... Freno o acelerón, para encontrar el pase entrelíneas perfecto, adecuado, siempre en ventaja para el compañero que recibe.