Pudo ser un culebrón, pero el tiempo y la premura lo han impedido. Quique Setién comenzará a cumplir su cuarta temporada consecutiva en el Anxo Carro. Pero, además, el sí definitivo coincide con la culminación del regreso a la élite futbolística en la etapa más brillante de la historia del club. Ahora comienza la siguiente fase y más desafiante: consolidar la permanencia. Por eso, la continuidad de Setién como entrenador rojiblanco puede y debe resultarle muy beneficiosa. Sobre todo, porque las probables renovaciones de algunos de los héroes del ascenso serán mucho más directas. Si se equivoca, no será por ignorancia. Además, el hecho de prevalecer la apuesta por el fútbol ofensivo y de toque, garantiza a priori unos dividendos hasta ahora ganadores. Otra cosa será si los que lleguen como supuestos refuerzos responderán a tal rol. He ahí uno de los grandes desafíos. El corsé presupuestario no debe de impedir la apuesta por dos o tres jugadores que marquen las diferencias. El Lugo recibirá alrededor de dos millones de euros por derechos televisivos y quinielas. Con otros dos más, andaremos cerca del próximo presupuesto. Será de los más modestos. Pero con otros muy inferiores se logró, por ejemplo, esta gloria. Hay un estrecho margen para el error, y en base a esa premisa se escribirá el futuro. No olvidemos la lección del pasado.