El partido de esta noche en el Ángel Carro ofrece la oportunidad para el Lugo de romper su actual recesión de resultados y asirse al último tren para refrendar la candidatura promocionista con una ventaja de tres puntos sobre el tercero. Lo que no sea ganar, será una losa para los tres últimos partidos: dos a domicilio (Sanse y Toledo) y uno en casa (Leganés). Leyendo los nombres, es para echarse a temblar porque los tres rivales están implicados en la lucha por la permanencia. Por eso, tras los últimos tropiezos en casa frente a Castilla y Rayo B, los de Setién deben recuperar sus constantes. Esto significa que, para ganar a un rival dificilísimo como el filial del Getafe hay que recuperar el equilibrio defensa-ataque. Cuando los lucenses fueron fieles a sí mismos, alcanzaron su objetivo. Hay que convenir que al equipo le cuesta muchísimo marcar. La definición es una asignatura pendiente, como las pérdidas de balones en zonas letales. Y todo ello le ha penalizado. Sería una lástima morir en la orilla. Calidad no les falta. Por su parte, la intempestiva hora coincidente con la semifinal europea Madrid-Bayern, solo ofrece esta disyuntiva para el aficionado lucense: o su equipo, el Lugo, o el otro. Ellos verán.