El Lugo dejó escapar la oportunidad de terminar el año como líder absoluto del grupo primero de la Segunda B. Lo tuvo todo de su parte ante un Leganés que opuso resistencia en la mitad inicial y se agazapó en la segunda. Pero los rojiblancos dieron la sensación de tomárselo todo con demasiada calma. Quisieron dormir tanto el partido para encontrar sus oportunidades, que este finalizó en tablas. Un punto, eso sí, que permite seguir a la misma distancia del Madrid B, y aumentarla con el tercero, ahora el Tenerife.
Quizás el equipo se acuerde de la ocasión que, con empate a uno, Quero mandó fuera cuando se encontraba prácticamente solo delante una portería rival vacía. Faltaban menos de diez minutos para el final y se marraba así la opción más clara para marcar en toda la segunda mitad de un Lugo que, como siempre, utilizó la pelota a su antojo. Le faltó profundidad, obcecado en un juego demasiado horizontal. Una sensación que se acrecentó en la segunda parte. Tanto querían dormir al rival que acabaron por renunciar a hacerle daño, dando por bueno el punto.
¿Por qué semejaba una renuncia? Porque en las contadas ocasiones que los rojiblancos la movieron con rapidez, cuando engranaron al primer toque y se decidieron a buscar las espaldas, el Leganés poco más podía hacer que correr tras ellos y aplaudir. Pero ocurrió muy poco. Una vez, en la susodicha ocasión de Quero, gracias a un desmarque ofrecido por Manu, que se adentró en el área por banda izquierda y centró a la llegada del asturiano al punto de penalti. O en las diagonales trazadas por Isma o Iván González, los más activos en el ataque.
De nuevo, gol de bandera
El Lugo se ha acostumbrado a regalar jugadas atractivas cada vez que consigue un gol. Y Rubén García y Pita parecen haberse enfrascado en un concurso para comprobar quién consigue el pase más efectivo a la vez que vistoso. Esta vez le tocó al coruñés en la primera parte.
El partido marchaba 0-0. El Leganés presionaba muy arriba, ahogando a los creadores rojiblancos con la intención de robar y lanzar con rapidez a sus hombres en contras cortas que morían sin consecuencias en el área de Diego Rivas. Pero también adelantaba su línea defensiva, y ahí el más listo acabó por ser Pita. Vio el hueco, y le envió un preciso pase desde atrás por alto a Iván, que controló con el pecho y, ya dentro del área, definió con pierna zurda.
Dominaban los lucenses. A su favor, el viento del resultado. El Leganés ponía en su diana a Rubén García e Isma, quienes en la segunda parte serían sustituidos por Berodia y Quero. Y no se rendía. De tal manera que, en una sucesión de errores de la zaga visitante, con el corolario de la salida a destiempo de Diego Rivas, Vicente superaba al meta con un toque suave y hacía el 1-1 justo antes del descanso.
En la segunda parte, el Lugo no se descompuso. No se la quiso jugar a un partido de ida y vuelta, y el Leganés, quizás cansado, bajó su presión. A los rojiblancos les faltó ambición. Aunque un par de dudosos fuera de juego podían haber cambiado las tornas. Como el disparo desviado de Quero. Al final, Diego salvaba el punto en la línea.
Goles: 0-1, min 33: Iván. 1-1, min 45: Vicente.
Árbitro: Domingo Palomino Núñez, de Sevilla. Mostró amarillas a los locales De Lerma y Llamas, y a los visitantes Víctor y Aitor, además del entrenador, Quique Setién.
Incidencias: Partido disputado en Butarque. Unos 2.500 espectadores.
Rubén Falcón, Llamas, Alcántara, García De Cortázar, Mario, David, Vicente, Chupe (Rubén Navarro, min 74), De Lerma, Tonino y Víctor (Pedro, min 83)
Diego Rivas, Aitor, Manu, Belfortti, Víctor Marco, Pita, Rubén García (Berodia, min 65), Luismi, Isma (Quero, min 67), Monti e Iván González