La exigencia del nuevo guión

Murillo

CDLUGO

11 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde hace más de un año, al Lugo le ha cambiado el guión. Antes, el oficialismo y sus palmeros, hablaban siempre el mismo lenguaje: las aspiraciones de los rojiblancos residían prioritariamente en la permanencia en Segunda B. Como un disco rallado, lo interpretaban como una consigna exclusiva para no comprometer o hipotecar el guión. Con ese objetivo en el bolsillo, quedaba a cubierto cualquier otra responsabilidad de mayor enjundia. Si el listón se superaba, miel sobre hojuelas, para que la clase directiva no resultase dañada o puesta en entredicho. Afortunadamente, esta filosofía pertenece al pretérito inmediato. Hoy, bajo la misma batuta revolucionaria en el estilo y en la ambición de Quique Setién, las aspiraciones del Lugo pasan, incluso, por un ascenso de categoría. Si se quiere, no como un objetivo insoslayable. Incluso, con una nueva e inédita afición crecida en número y calidad. Todo ello, derivado de la última e histórica etapa disfrutada con la consecución del campeonato, y un segundo ascenso a la élite frustrado a última hora. Es la erótica de esa élite que el Lugo tocó temporalmente el pasado verano, y que ha dejado ese poso de solera. Y así, con las consiguientes precauciones, el lenguaje y las aspiraciones han cambiado para mirar más hacia arriba sin rubor. Por eso, cuando ese guión se hace más exigente, sucede lo mismo con las rachas negativas. Y atravesar una laguna de resultados de tres partidos sin ganar, aunque haya sido ante directísimos rivales, ya no se mira como algo intrascendente. La pérdida del liderato y de gran parte del colchón que cobijaba a los lucenses se ha convertido en una urgencia. De ahí, que la visita del Sanse, uno de los amenazados de descenso se ha convertido como una gran oportunidad para retomarle el pulso a una victoria. Todo lo que no sean los tres puntos sería una contraindicación con el nuevo estatus del Lugo. Con la venia del Sanse.