Sin apenas tiempo para saborear el segundo triunfo consecutivo en Liga, el Lugo se puso ayer manos a la obra para preparar el encuentro correspondiente a la primera eliminatoria de la Copa del Rey contra el Oviedo. Poco más de doce horas después de derrotar al La Roda (3-1), los rojiblancos regresaron al Ángel Carro para reanudar los entrenamientos.
Quique Setién, técnico de los lucenses, anunció después del triunfo del sábado que introduciría modificaciones en el once inicial que se mida con los asturianos. Una de ellas parece segura en el centro de la defensa, una vez que Víctor Marco se retiró lesionado del terreno de juego contra La Roda, aquejado de una contractura en el cuádriceps. Su puesto en el equipo lo podría ocupar Garrido.
Lugo y Oviedo se medirán pasado mañana por segunda vez en lo que va de temporada. Ambos se enfrentaron hace un mes en el Trofeo Emma Cuervo. Entonces, los asturianos ganaron por 0-1, gol de Rubiato, en el que fue el último encuentro en el que se alineó el aún lesionado Miguel Escalona por los rojiblancos.
Quique Setién considera que el enfrentamiento de pasado mañana contra los carbayones supondrá una buena piedra de toque para sus discípulos: «El partido contra el Oviedo será importante, porque es un equipo consistente que nos permitirá medir realmente el nivel que podemos dar. Veremos si podemos tener el balón. Tienen dos jugadores poderosos arriba, no les importa enviarles balones desde atrás, y ahí sufrimos, porque nos alargan mucho el campo. Aunque les hicimos bastante daño en algunas acciones».
Uno de los protagonistas de la última victoria del Lugo fue Belencoso. El punta, que acumula tres goles en dos partidos, advierte que el Oviedo «será un rival difícil, pero haremos lo posible para pasar». «Estoy muy contento en lo personal y en lo colectivo. Estoy con suerte de cara a portería, pero ya sabemos cómo va esto de los delanteros. Así que lo importante es seguir trabajando», manifiesta el ariete.