Un debut con incógnita

Murillo

CDLUGO

Alejado de las turbulencias que sacuden al fútbol español (las dos divisiones inferiores de este deporte, Segunda B y Tercera han esquivado, por ahora, la huelga de esta primera jornada), el Lugo abre la nueva temporada en el viejo Barreiro vigués, feudo del filial céltico. Bajo el signo de la incógnita como divisa del remozamiento de la nueva plantilla rojiblanca, el cuadro de Quique Setién debuta frente a otro renovado adversario, el Celta B, casualmente dirigido por un reciente extécnico de los lucenses, Fonsi Valverde. Son las coincidencias que habitualmente nos ofrece el mercado futbolístico en el continuo trasiego de técnicos y jugadores.

Anécdotas al margen, este nuevo Lugo se presenta con el importante reto de mantener el difícil estatus de firme aspirante al ascenso y, para ello, se ha apostado de nuevo por la supuesta calidad individual de los fichajes, al menos de medio campo hacia arriba. Ahí están concentradas todas las esperanzas para mantener, al menos, la competitividad del pasado reciente, en un nuevo grupo mucho más selecto que el de la pasada temporada, a priori. Frente a este importante elenco, el nuevo Lugo ha de mostrar su candidatura basándose en esa filosofía de fútbol combinativo y ofensivo como sello de identidad de su técnico. Si la pretemporada no ha sido precisamente brillante en cuanto a resultados, salvo el triunfo ante el Celta en Burela, ahora comienza la hora de la verdad. El filial celeste es una buena prueba de toque para comenzar a valorar al equipo lucense, todavía corto de preparación, pero con un importante bagaje de ilusiones y esperanzas a cuestas. Confirmarlas resulta tan elemental como necesario.