Las aficiones de Deportivo y Lugo se dieron la mano ayer en el Ángel Carro. Recibimientos entre aplausos a las escuadras rivales, respeto hacia el contrario y juego limpio fueron las señas de identidad de dos hinchadas que, a pesar de encontrarse en diferentes categorías, sueñan con una misma meta: el ascenso. El estadio de la orilla del Miño mantuvo un ambiente festivo a lo largo de los noventa minutos y, para orgullo de ambos clubes, los dos podrían presumir de haber actuado como locales en la ciudad de las murallas.
Los aficionados blanquiazules se dejaron ver en las inmediaciones del coliseo del Lugo desde muchos minutos antes de que el balón comenzase a rodar. Y los fieles locales, que se han subido al carro de la euforia después de la gran temporada cuajada en el curso pasado, prolongaron la fiesta que se desató en la fase de ascenso.
El nombre de Quique Setién volvió a ser coreado por unas gradas que sueñan con reverdecer las excelentes sensaciones paladeadas la pasada campaña, cuando alcanzaron el título de su grupo en Segunda B.
A medida que el encuentro avanzó, ambas escuadras apretaron en pos del deseado triunfo. Los aficionados del Lugo regalaron vítores en favor del Deportivo en algunas fases del partido y el roce protagonizado por Aytami y Garrido en el centro del campo se solventó, como todas las acciones del choque, con caballerosidad.
Guardado, uno de los jugadores más destacados en el conjunto de Oltra, se llevó algunas de las dedicatorias más sonadas de la tarde. Cánticos del estilo «si no eres de Segunda, Guardado vete ya» acompañaron algunas galopadas del mexicano por la banda izquierda.
Riki, muy desafortunado en el remate, fue otro de los objetivos de las ligeras burlas de la parroquia lucense.
Eso sí, en varias ocasiones a lo largo de la tarde, ambas hinchadas se pusieron de acuerdo para corear el nombre de Valerón. El canario fue sustituido, al igual que otros nueve compañeros, en el minuto setenta. Pero pudo comprobar en sus carnes el cariño que puede desprender un Ángel Carro ávido de buen fútbol. Los aficionados locales lo despidieron en pie y entre aplausos. Idéntico homenaje recibió Carlos Pita, uno de los jugadores más queridos de la hinchada rojiblanca, forjado como jugador en los campos de Abegondo.