Aprendida la lección en La Nueva Condomina, una de las premisas del Lugo de cara al encuentro de esta tarde es recuperar la fidelidad hacia el estilo que le ha catapultado al título del grupo primero de Segunda B. Los rojiblancos aspiran a controlar la posesión del balón para, además de generar ocasiones que puedan conducir al anhelado gol, minimizar el daño que el Alavés le pueda causar con su fútbol directo.
A lo largo de la presente campaña, el Alavés ha encajado goles en trece de los veinte partidos que ha disputado en Mendizorroza. La confianza del Lugo ha aumentado a pesar de no superar la eliminatoria contra el Murcia y, ahora, los rojiblancos aspiran a dar un golpe de mano en el campo de un histórico.
«El rival suele recibir goles y podemos hacerles daño», expresó Iván durante la semana. «Estoy seguro de que, con los jugadores que tenemos, aparecerán las oportunidades para marcar», manifestó Cristóbal tras el entrenamiento matinal de ayer.