Manolo Tomé afirma que «bajar es terrible, pero no se acaba el mundo»
12 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Fue un entrenamiento cualquiera. La primera sesión de preparación del Pontevedra tras certificarse su descenso al infierno semejaba otros muchos entrenamientos que se vivieron en Príncipe Felipe a lo largo de toda la temporada. Charlas, lesiones, bromas en el campo, retos con el balón. No parecía una plantilla hundida, a pesar de que hacía solo 48 horas que se había perdido la categoría.
La mayoría de los que este año defendieron la camiseta granate no continuarán el próximo, y por lo tanto, para ellos no es el final del camino, sino un cambio de dirección. Quien queda atrás es la entidad y la afición.
Más tarde lo explicó el entrenador granate, Manolo Tomé. «Bajar con un equipo es terrible, sobre todo, para el club y para la afición, que en realidad lo sienten -manifestó-. Pero los jugadores están vacunados».
En ese sentido, el técnico moañés, que aterrizó en el banquillo granate hace dos meses, aseguró que con el descenso «no se acaba el mundo», y precisó que «equipos potentes como el Ferrol» también están en Tercera División.
De hecho, Tomé recordó que en la primera etapa de Fernando Castro Santos al frente de la plantilla granate, «Pasarón se llenaba y estaba en Tercera». Recurrió al dicho más vale cabeza de ratón que cola de león para explicar que si el plantel granate empieza ganando partidos, la afición llenará las gradas del estadio.
Sin embargo, Tomé indicó que el problema real del Pontevedra es la deuda que acarrea. «Es una deuda gorda a la que hay que hacerle frente, ya que subir se va a subir», indicó.
Asimismo, el técnico granate aseguró que no solo el Pontevedra debe afrontar graves problemas económicos, sino que hay muchos equipos en situaciones similares. Indicó que una de las entidades que está haciendo bien las cosas en Galicia es el Lugo, rival del domingo y que jugará la fase de ascenso. «Yo no sé cómo se llama el presidente del Lugo», apuntó Tomé. «Y cuando no se conoce al presidente de un equipo, es que el equipo funciona».
Todo lo contrario que sucede con el club con sede en la calle Benito Corbal. «Cuando el presidente es el que manda, el que hace, el que deshace, el que baja al vestuario, apaga y vámonos».
Por otro lado, Manolo Tomé asumió parte de su responsabilidad en el descenso al preguntarse si «no pegué con el palo que tenía que pegar o le di a la tecla que le tenía que dar». Asimismo, sostuvo también que influyó la falta de tiempo.
«Siete partidos no dan para mucho, aunque sí hubo encuentros en que el equipo respondió bien», manifestó, como el choque ante el Cacereño.