Competición adulterada

La Voz

CDLUGO

entro de la general anarquía que reina en nuestro deporte, el fútbol se lleva, quizás, la palma del caos. Suscribo con el técnico del Lugo, Quique Setién, el aserto de que nuestro deporte más popular necesita urgentemente una escuela de dirigentes. Cualquier advenedizo puede llegar a ser directivo de club, y, si logra la presidencia, convertirse en un peligrosísimo dirigente despilfarrador y suicida. Ejemplos hay para dar y tomar en nuestro fútbol, cuya salud económica es tan caótica, que ni las sociedades anónimas han servido para detener esta carrera hacia la quiebra de un número significativo de clubes de todas las categorías.

El tsunami económico también está presente en categorías ruinosas como la Segunda B. Sin ir más lejos, ahí están dos casos sangrantes en el grupo del Lugo: el Cerro Reyes y el Pontevedra. El primero, expulsado de la competición por incomparecencia, ha provocado un agravio comparativo que adultera la competición. El hecho de que todos los equipos, la mayoría, que se iban a enfrentar al Cerro en lo que resta de liga, se vean favorecidos por tres puntos sin llegar a jugar, deja en clara desventaja a los que ya actuaron frente a los extremeños. Caso del Lugo, que sí ganó deportivamente su compromiso. El caso del Pontevedra, que ha estado en un tris de desaparecer, asimismo, con una situación de quiebra al deber más de tres millones de euros, se permite el lujazo de fichar a ¡siete jugadores! en el mercado de invierno. Y el Lugo, con una economía mucho más saneada, no puede permitirse ni un solo refuerzo para defender su liderato, como única opción de poder seguir pagando religiosamente sus nóminas. ¿Es o no obscena esta situación? ¿Está o no adulterada la competición? El fútbol ni es un deporte serio ni merece unos dirigentes, comenzando por la propia Federación Española, que permiten y fomentan el despilfarro. Y ante este caos, ¿a qué espera el Gobierno para cortar semejante sangría? ¿A otro plan de saneamiento con el dinero de todos?