Se quejaba con amargura Pepe Calvo, entrenador del Palencia, al final del partido en el que los suyos salieron trasquilados del Ángel Carro. Lamentaba sobre todo un hecho: «Nos hacían continuamente situaciones de dos contra uno». O lo que es lo mismo, que las ayudas en el Lugo fueron constantes desde el principio al fin del duelo, tanto en ataque como en defensa.
«Se trata de un aspecto importante del juego, pero no definitivo», dice Quique Setién. El entrenador cántabro explica que conseguir que sea efectivo, sin que el equipo acaba descolocado, requiere «de grandes dosis de esfuerzo y compromiso». O lo que es lo mismo, de una buena preparación física, que permita recuperar la posición, y de la solidaridad de los futbolistas. Ante el Palencia, no fue raro que en algunos momentos hubiera hasta tres jugadores rojiblancos rodeando a uno morado para impedirle centrar.
Esta característica del juego necesita de una circulación rápida del balón, y recurrir, cuando se puede, a los pases al primer toque. «Es fundamental», dice Setién. «Y que las líneas estén muy juntas», añade. Vale también para el avance hacia la meta contraria. «Si no puedes hacer un uno para uno, es bueno tener un apoyo. Si lo haces bien, metes al rival muy cerca de su área», recalca el preparador cántabro, que introduce un matiz: «Pero conseguirlo no garantiza ganar». Si no se llega a la primera, apuesta por no desesperarse y volver a empezar, aunque haya que pasar atrás. «No debemos recurrir al pelotazo. Intentamos llegar arriba desde las bandas», explica.
Para el entrenador del Lugo, la clave en el fútbol podría resumirse en la máxima de Arsenio Iglesias «orden y talento». «Con orden, la calidad siempre fluye», asegura.