Los galones juegan por el centro

Marcos Pichel

CDLUGO

Aira y Vázquez, centrales y capitanes del Lugo y del Pontevedra, representan dos formas similares de entender el fútbol desde la veteranía y la experiencia

26 nov 2008 . Actualizado a las 17:30 h.

El próximo domingo, el Lugo disputará su segundo derbi consecutivo. Se medirá al Pontevedra. En el seno de los rojiblancos hay un jugador que ha remarcado con autoridad los galones que tiene dentro de la plantilla. Las últimas actuaciones de Aira, con goles incluidos, han servido para catapultar a los suyos. En frente, un jugador con características similares, alma de los granates: Vázquez.

En el fútbol, la de central es una posición determinante, marcada, la inmensa mayoría de las veces, por jugadores de carácter fuerte (de Beckenbauer a Ayala, pasando por Donatos o Macedas), con gran ascendiente sobre sus compañeros. Si la columna vertebral de un equipo la forman el central, el medio centro y el ariete, si falla el de atrás, todo lo demás se resiente. Por eso es un puesto tan buscado, y de los primeros que se quieren cubrir con garantías. Y es que la personalidad del central se extiende, se contagia, al resto de sus compañeros. Por eso, no es raro que sean los encargados de portar el brazalete de capitán, un puesto que necesita de la confianza del resto de integrantes de la plantilla.

En el Lugo, junto con Germán, encarna tales valores Aira. Un defensa al que se puede ver una y otra vez dirigiendo a sus compañeros, corrigiendo sus posiciones, una especie de entrenador sobre el césped. Pero esa capacidad se obtiene, no sólo por la calidad jugador, o su inteligencia sobre el campo (por otro lado indispensables para conseguirlo); la veteranía y la experiencia, tienen mucho que ver.

Así, en el Pontevedra, Vázquez, aunque llegado desde Asturias (del Avilés Industrial) es, con más de seis temporadas a sus espaldas, el principal referente para la afición, el buque insignia de un equipo al que todos los veranos llegan un buen puñado de nuevos integrantes. En común con el berciano Aira (a parte de sus 32 años), sus dotes de mando y el respeto que genera en rivales y compañeros.

Después de unos comienzos de curso dubitativos, Aira vuelve a ser el de siempre. El cambio de sistema que ha vivido el Lugo en las últimas semanas, con la inclusión de tres centrales en la zaga, ha conseguido que recuperase protagonismo e intervención en el juego, aunque su puesto esté triplicado.