El pulpo como terapia

La Voz

CDLUGO

Los partidos preparan el primer debate sobre el estado del municipio de Lugo, con la vista puesta en las elecciones

21 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Entre el revuelo de la crisis insondable que agita al planeta, el gobierno lucense prepara, ajeno a los desvaríos del capital, las fiestas de San Froilán, patrón de Lugo. Como obliga la costumbre y recomienda la proximidad de una cita electoral, el Ayuntamiento se dejará en charangas y otras músicas una parte de sus recursos, que menguan al ritmo que marca la anunciada caída de la financiación estatal y la previsible reducción de ingresos por tributos. En medio del tsunami económico, el presidente Touriño , quizá el único candidato del mundo que fija citas con las urnas sin temor al tornado financiero, buscó el puerto seguro para el socialismo que aún es Lugo para repetir, a modo de mantra, cuánto deben los lucenses a su gobierno. Como Touriño se acoge a la sombra de Orozco , el alcalde se abraza a San Froilán para superar el debate plenario sobre el estado del municipio ahora que la crisis ya hace mella en él.

Lugo es ciudad de vanguardia. Es seguro que sólo una deficiente información o una incurable propensión a la cicatería impiden que se reconozca su vocación vanguardista, debidamente avalada por el proceder de sus dirigentes. Antes, mucho antes, de que el presidente Zapatero descubriese la palabra crisis, el gobierno de López Orozco, quizá intuyendo la tormenta, congeló los precios que pagan los industriales feriantes en San Froilán, sin duda con el loable objetivo de ayudarles a superar las turbulencias, que llegaron puntuales. Lo que no aportan los feriantes lo cubre el erario municipal, con generosidad desbordante y filosofía intervencionista. Ya dijo el alcalde que no prevé recortes en el gasto social. Habrá que esperar a mañana para, en el debate sobre el estado del municipio, conocer, a partir del análisis de lo hecho, qué propone Orozco para cabalgar sobre el loco corcel del desbarajuste financiero en los próximos meses.

En medio de la crisis, el presidente Emilio Pérez Touriño expuso en Lugo qué hizo su gobierno por Galicia en los tres últimos años, y la diosa Fortuna le gastó una de sus bromas. Fortuna que, como se sabe, suele sonreír a los audaces, tiene una acusada propensión al comportamiento caprichoso, arbitrario y un punto coñón. Y esta vez creyó oportuno hacer coincidir la visita del presidente a la capital lucense con la publicación de la noticia de que el Tribunal de lo Contencioso-Administrativo desestimó dos recursos de Política Territorial (PSOE) contra la concesión de licencias para 157 viviendas en San Miguel de Reinante, municipio de Barreiros.

Prudencia

El alcalde Orozco, que desde la pérdida de la mayoría absoluta desconfía mucho de Fortuna y sus veleidades, se protegió bajo el colchón de la inauguración de un nuevo servicio de integración laboral, en Garabolos. Así parapetado, se fue a servir de muleta al presidente de los gallegos mientras explicaba en la capital lucense cuánto hizo su gobierno por Galicia (de lo de Barreiros no habló, aunque sí lo hizo con mucho sentimiento de los planes de la Xunta para la ordenación del territorio).

Orozco, el conselleiro Ricardo Varela y el presidente Pérez Touriño se juzgan tan generosamente como enjuician con dureza al popular Alberto Núñez Feijoo y a los suyos, entre ellos, claro está, José Manuel Barreiro y Joaquín García Díez . En el juego entre gobierno y oposición se testa la vigencia de la desengañada advertencia de Saavedra Fajardo en cuanto a que «todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira y que parezca verdad, disimulando el engaño». Qué habría escrito el pensador político sobre la pretendida modernización del ferrocarril en Lugo, aquélla prioridad de Orozco de la que, con toda seguridad, se hablará con alguna pasión en el pleno que celebrará mañana la corporación municipal. Barreiro y Joaquín García Díez arden en deseos de aclarar al alcalde lucense algunas cuestiones que tienen que ver con la economía y el ferrocarril, ahora que Renfe descubre a los lucenses que en su provincia los trenes circulan más lentos porque no hay doble vía ni la línea está electrificada. Renfe, ya se ve, es encendida partidaria de las verdades constatables.

En el revuelo de la crisis, en Lugo la inminencia del pulpo aplaca, ahora que llega San Froilán, el desasosiego debido a los delirios del capital y a la ya muy arraigada convicción de que «la política es el paraíso de los charlatanes», que dijo Shaw.