Aunque el problema económico del Ourense es muy distinto al que en su día asumió el Lugo tras el descenso a la Tercera División, en cada reunión para abordar la viabilidad del cuadro rojillo tras perder la plaza en Segunda B, sale a relucir el ejemplo de la escuadra del Anxo Carro.
Conocidas son las buenas relaciones de la directiva ourensanista con el club rojiblanco, pero en especial llama la atención un modelo deportivo que pasó por confiar -en ese caso ya recién ascendidos- en un joven entrenador gallego como Fonsi Valverde y en jugadores que habían brillado en el cercano grupo I de la Tercera, una opción que desdeñó en reiteradas ocasiones Manolo Tomé, aduciendo que no podrían llegar futbolistas que fueran una ayuda inmediata para el Ourense.
Aún así, los presupuestos que se están barajando en el grupo económico han crecido año a año, por lo que tampoco será sencillo reclutar a futbolistas con experiencia en la categoría, si el proyecto económico de los ourensanistas no es, cuando menos, capaz de garantizar una estabilidad que le ha faltado en las últimas temporadas. E incluso algunos jugadores locales se han ganado ofertas interesantes.