29 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.
El Lugo se dio un baño de tranquilidad frente a uno de esos equipos ante los que sólo caben sorpresas, como son los filiales. Esta vez, contra el Santander B atinó algo más su puntería, pero tuvo que sufrir hasta el final en un partido que tenía controlado. Además, sirvió para redescubrir a uno de los máximos goleadores del equipo, y que lleva penando en una temporada con demasiados claroscuros: el asturiano David Miguélez, que envió dos balones a los palos, dio un gol y marcó otro. Al entrenador rojiblanco, Juan Fidalgo, no le gustó nada que le dieran vida al final a los cántabros.