El primer equipo y la cantera del Lorca están en manos de cuatro entrenadores lucenses. Su líder es Víctor Basadre, ex ayudante de Fabri González
20 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El fútbol gallego pone una pica en Lorca. De la mano del gran trabajo del técnico lucense Víctor Basadre, al frente de la cantera del club murciano desde la pasada temporada, llegaron más recientemente tres paisanos suyos: Fernando Burgo, que entrena al filial, Óscar Seijas, al frente del juvenil nacional y del alevín, y Juan Carlos Rodríguez, responsable de la preparación física de toda la cantera y técnico del juvenil B. «Es la oportunidad que siempre esperé», afirma Seijas y le apoya Burgo: «Esto es un reto que nos permite demostrar que en fútbol no está todo inventado». Basadre, que dirigió entre otros al Lugo (en el 2001), afronta el tramo decisivo de la temporada como entrenador del primer equipo del Lorca, penúltimo clasificado de la Segunda División. Es el cuarto entrenador gallego en la categoría con David Vidal (Elche), Castro Santos (Vecindario) y Juan Carlos Mandiá (ayudante de Míchel en el Madrid B). El lucense, Burgo, Seijas y Rodríguez tienen entre 30 y 40 años, disfrutan de sueldo profesional del club y cuentan con una oferta de renovación por dos temporadas más. Los cuatro gestionan una cantera compuesta por trece equipos federados y 250 licencias, a las que se añaden las escuelas del club, que entrenan sin competir y donde se citan 382 jóvenes más. Con Basadre al frente de la primera plantilla, Burgo, Seijas y Rodríguez se ocupan de informar sobre los rivales del conjunto murciano y acerca de posibles jugadores a fichar. En opinión del entrenador del Lorca, «en Galicia hay recolectores de talentos y nos extrañamos de que si un equipo es campeón en la base, luego no sale ninguno. En Lugo vi a gente muy válida, pero luego los tuyos no llegan y sí los de los demás». Juan Carlos Rodríguez, que trabajaba en las categorías inferiores del Lugo, se reconoce muy contento con su experiencia: «La decisión de irse a Murcia, a la otra punta de España, fue complicada, pero la salida sirve para escalar posiciones en el fútbol». Su compañero Óscar Seijas (antes en el Vilalbés y en el Lugo) destaca el buen ambiente de trabajo -«aquí se respeta a la gente del fútbol, da igual la edad que tengas», dice- y asegura que han establecido un objetivo claro en la base: «Se busca que la primera plantilla sea lo más barata posible y que salgan muchos futbolistas de la tierra; en Galicia también se entrena, pero no siempre se llega». Fernando Burgo, que militó en el fútbol base del Lugo, en el Residencia, el Milagrosa y el Sarriana, señala que no existe gran diferencia entre los jóvenes jugadores gallegos y los de Murcia: «Aquí quizá están más por la labor de ser futbolistas».