Rafa logró el gol de la tranquilidad en el último minuto
25 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Este era el Lugo de los internacionales. El Lugo de Cuéllar y Paco (aunque la fatalidad en forma de accidente quiso que el central apenas pudiera contribuir), con un plantilla muy superior al resto de sus rivales en Tercera, de la que quedó segundo y fue el único equipo que venció por dos veces el campeón Dépor B. El Lugo que sólo tenía un objetivo este año, lograr el ascenso a Segunda B. Entre tanta estrella, un lucense, para más señas el capitán, en un año en el que apenas ha tenido protagonismo, certificó el ascenso. Rafa, en el último minuto, cuando más apretaba la Gimnástica, hizo saltar de alegría a todo el banquillo, a los cientos de aficionados rojiblancos que se apretujaban en la grada. Él se marchó entre lágrimas de emoción, y con una tarjeta roja. No importaba. El Lugo viajaba a casa de la Gimnástica Segoviana con una clara ventaja de 3-1. Un gol metía a los castellanos en el partido, y lo consiguieron, casi al filo del descanso, sin que antes hubieran inquietado la meta de Roberto Valeiro. Es más, el Lugo era el dueño de la pelota, aunque no tenía profundidad, no sabía qué hacer con ella. No asustó de inicio como se preveía la Segoviana, que tenía a su favor el apoyo de un campo lleno, pero en contra el resultado. No se amilanaba el Lugo que, fiel a su estilo, no salía a encerrarse. Eso sólo ocurrió en la segunda mitad, cuando la Gimnástica se lanzó a la remontada, a por ese gol que les daba el ascenso, una y otra vez, llenando de angustia los corazones de los aficionados rojiblancos desplazados hasta Segovia. El partido era un monólogo local. El segundo gol estaba cada vez más cerca, el Lugo no encontraba ninguna opción. Pero Braulio encontró un rechace, cedió de tacón al joven Moncho, que llegó hasta la línea de fondo, y dio el pase de la muerte para que Rafa los llevara a Segunda B.