Una lección desde el córner

CDLUGO

Reportaje | Un tanto de bandera | El jugador del Lugo Josito revivió en el Ángel Carro el gol olímpico que marcó ante el Narón. Aceptó el reto de lanzar diez veces desde el saque de esquina y metió cuatro

24 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Sin portero, ni la tensión propia de un partido, pero, ¡más difícil todavía!, con el sol de frente, cegando parcialmente su visión, y el Ángel Carro impracticable. En estas condiciones, el pichichi del Lugo, Josito, aceptó el reto de lanzar una serie de diez saques de esquina con la intención de repetir, al menos una vez, el gol olímpico que marcó el pasado domingo en Lugo contra el Narón. «Lo tiré al primer palo y cerrado, como lo ensayamos en los entrenamientos, pero me salió tan cerrado que entró, pero mi primera intención nunca fue meterlo», se sincera Josito. Y no sólo encajó un balón en la portería, sino que lo hizo hasta en cuatro de las diez ocasiones, en una tocó poste y en otra lo rozó. «No creo que sea tan difícil -apunta el friolense-, seguro que muchos de mis compañeros también lo pueden hacer». Esto lo dijo, claro, después de ver el resultado. Antes mantuvo la concentración. El mago de Friol no dudó ni un instante en revivir aquel momento. Hizo un paréntesis durante el entrenamiento de ayer para recuperar la magia que lleva dentro. Se calzó las botas, porque si no sería difícil aguantar de pie en el campo y se lanzó a por todas. «Creo que desde el córner nunca se tira para marcar, porque sería una posición un poco egoísta con el resto de compañeros que esperan el balón -prosigue-; y más que nada porque es muy difícil conseguir un gol así». Pero eso sólo cuenta en los partidos oficiales; ayer, con todo el Ángel Carro para él solo, Josito estaba en su salsa. Inicia la serie Ya sobre el campo comienza el reto. El primero, agua; sólo fue un disparo de aproximación; el segundo se sale a un palmo del poste más lejano del córner. El rojiblanco ya toma confianza y desafía: «Atención, este va para dentro». Y así fue; a la tercera, la vencida. Complacido y confiado lanza el cuarto: al poste. La puntería empieza a impresionar, aunque sólo haya hecho blanco con uno. Josito lleva desde los dieciocho años, toda una década, maravillando con su fútbol de toque por la Tercera Gallega: Mindoniense, Villalbés, Lemos y Lugo, además de una breve aventura en el Estradense, es su trayectoria. Es verdad, su fútbol encandila al espectador. «Muchas veces me dijeron que era más un jugador de fútbol sala», señala. Seguro que no le falta razón a los aficionados. A los diecinueve años los directivos del Prone -equipo lucense de fútbol sala que hoy milita en la División de Honor- se enamoraron de su juego. «Como casi no jugaba en el Lugo en Segunda B decidí probar en el fútbol sala, porque me dijeron que tenía futuro, pero después de seis meses no acabé de encontrarle el gusto y regresé al Lugo», comenta. Nueve años después, de vuelta al fútbol, lanza el quinto córner: segundo gol. Esto ya empieza a ser algo usual. Tanto, que Josito se envalentona. «Ahí va otro», dice. Y efectivamente, al hoyo; logra su tercer tanto y sólo lleva seis intentos: eso es un 50% de acierto, y la puesta de sol sólo le permite ver, y a duras penas, el poste más cercano: «Lo estoy tirando más o menos, tomando cómo referencia el primer poste». Sorprende que con esta efectividad no haya marcado nunca otro gol olímpico en sus diez años en la categoría. «Recuerdo que cuando era pequeño, en el Comercial, marqué alguno, pero en Tercera, nunca». Haciendo memoria, el rojiblanco sólo se acuerda de uno que marcó el uruguayo del Albacete Zalazar, y eso que decía que no era tan extraño ver un gol así. Puede que la memoria le haya jugado una mala pasada, pero seguro que no es habitual ver todos los días un gol olímpico. Su gusto por Aimar Tratando de emular al argentino del Valencia Aimar, su jugador favorito -«quizás por su juego y también por la estatura»-, Josito hace agua en los dos siguientes intentos; en el noveno logra su cuarta diana. «En otros campos de Tercera puede ser diferente, porque son más pequeños, pero este mide 65 metros de ancho», aumenta la dificultad Josito, que ya se aburre y falla el décimo. No ha estado mal.