El Lugo se estrella en el remate

CDLUGO

ÓSCAR CELA

Dominó el partido, pero le faltó el empujón final para convencer El gol de Asenjo, una recompensa excesiva para el Langreo

09 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde el 27 de enero no perdía el Lugo en el Ángel Carro. Con Julio Díaz en el banquillo, los aficionados rojiblancos se mal acostumbraron la temporada pasada. Ocho jornadas después de aquel Lugo-Alavés (0-2), el Lugo volvió a caer a las orillas del Miño. La culpa, una vez más, la maldita falta de puntería; la que hizo sufrir a los lucenses hace dos campañas. Los fantasmas de la ineficacia de entonces volvieron a hacer su aparición ayer sobre el inmaculado césped del Ángel Carro. Trigo, el goleador por antonomasia del Lugo, se ve que gastó toda la munición en la pretemporada, porque la ametralladora se le encasquilló, pero no sólo a él. Bryan, que disfrutó de la mejor ocasión rojiblanca mediada la primera parte, tampoco tuvo su mejor día de cara a puerta. El jugador cabeceó a bocajarro un centro medido de Trigo tras despiste defensivo, pero el balón tomó la dirección equivocada y acabó en las manos de Miguel Ángel. El portero asturiano dominó el juego aéreo impidiendo cualquier intento de remate local en los múltiples saques de esquina que provocaron, sobre todo, las internadas de Héctor . El espigado extremo, auxiliado en la banda por el lateral Tito, desbordó una y otra vez a su par en la primera parte. En la segunda, el Lugo siguió explotando el carril derecho, pero Héctor ya no era el mismo de los primeros minutos y las piernas empezaban a pesar. Aun así, al Lugo le quedaban recursos para transportar el peligro al área visitante. Rey y Bryan, por el interior, conectaban con las bandas y la punta, pero la pólvora rojiblanca se mojaba en los metros de la verdad. Las cabalgadas de Héctor hacían estragos en la defensa asturiana, pero una y otra vez los balones de Rey y Bryan se estrellaban con su ineficacia rematadora. Mientras tanto, el Langreo expresaba su timidez en ataque con lejanos disparos de Chuchi y algún esporádico escarceo del grandullón Hugo Fuentes, que se colaba entre líneas como si sus cerca de 190 centímetros pasaran inadvertidos. El Lugo dominó el primer tiempo sin agobios, aunque los titubeos de Carlos para chapar el balón transmitieran inseguridad. En la reanudación, Aguirre introdujo dos cambios para refrescar la línea creadora, sin resultado. Los lucenses apretaron más los dientes y atosigaron a los visitantes durante veintidós minutos; justo hasta que una falta de entendimiento entre Bryan y Nuevo le brindó el balón al lateral Asenjo, que en relajado eslalon se plantó en el borde del área para cañonear a la escuadra izquierda la pesada losa del gol (0-1). Díaz hizo tres cambios a la desesperada, pero las prisas atenazaron las ideas rojiblancas en el tramo final.