FÚTBOL / SEGUNDA B
17 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Al décimo intento, tampoco cayó el muro vasco. En una liga contra los equipos de Euskadi, el Lugo estaría condenado al descenso de forma irremisible. Si Amurrio y Barakaldo no lo remedian, la temporada encumbrará una maldición repetida de forma machacona. «Es un maleficio; para creer en meigas. Hasta le pegaron mal en los goles y el balón se fue dentro», relató el entrenador del Lugo. Díaz incidió más en el infortunio: «Tenían el santo de cara, porque en dos zapatazos nos hicieron los goles». El partido se estructuró en dos fases. «Empezamos jugando como allí, en su campo -indicó el técnico de Cesuras-, pero tras recibir el gol he preferido sacar las responsabilidades a los de atrás, porque no tenían el día. Creamos ocasiones por el camino que no queríamos. El partido ha permitido que algunos jugadores, como Carlos, estuvieran de vacaciones, pero al final nos hemos quedado con dos puntos menos». Fuerza y entereza Eso sí, la cabecita de sus muchachos parece estar muy saneada, aunque durante el partido hubo mucho que corregir desde la banda para atacar con coordinación el frontón vizcaíno. «Con el marcador en contra hemos tenido suficiente fuerza y entereza para ir a por el empate», dijo en tono más positivo. Al igual que su colega y amigo Barasoain, las referencias a Sanz fueron constantes en su discurso: «Hicimos el juego que nos permite él». A la hora de enumerar el bagaje ofensivo del equipo, dibujó un panorama desolador, con córners propiciados por los jugadores locales y un rosario de despistas defensivos. Al final, sus palabras regresaron al camino de partida, es decir a la fortuna y sus caprichos para decidir encuentros de gran sacrificio como el de ayer. «El factor suerte es fundamental en este deporte. Lo importante es que el equipo no perdió la fe, y tuvimos fuerza e intensidad tras el empate. Fue una pena, porque si hubiéramos aprovechado todos los minutos de esa forma habríamos ganado al final el partido», manifestó antes de abandonar la sala de prensa del Ángel Carro. El equipo está asentado en el último puesto de la tranquilidad, pero ésta es una cuestión menor para el preparador santiagués, ya que lo principal es «mantener la línea de juego de anteriores jornadas». El siguiente compromiso ante el Sporting B, colista en la clasificación con dieciséis puntos, puede ser determinante en el futuro del equipo rojiblanco.