FÚTBOL / SEGUNDA B
14 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Lugo y Compostela rememorarán este domingo los derbis que protagonizaron a principios de la década de los noventa en Segunda A y B, cuando ambos atravesaban una de sus épocas más doradas en el fútbol español. Transcurrían los felices noventa. Lucenses y santiagueses compartían el éxito deportivo y financiero de dos clubes de moda en Galicia. Corría la temporada 92-93. Por entonces, Compos y Lugo se batían el cobre en la División de Plata. El primero, que experimentó un ascenso meteórico desde Tercera con Fernando Castro Santos como director, aún no había tocado su techo futbolístico, la Primera División. Hazaña que conseguiría un año después. Mientras, los rojiblancos disfrutaban de una etapa imborrable de su historia con Julio Díaz en el banquillo. Ocho años después del último derbi (17 de abril del 93) en Segunda A que acabó en empate (1-1), el Lugo volverá a Santiago para enfrentarse al Compos. El técnico lucense, que por entonces ya había sido sustituido por Rodríguez Vaz, admite que acude a esta cita de San Lázaro con la misma ilusión que puso hace tantos años en Santa Isabel. En ese pasado dorado, el equipo de Díaz emulaba sobre el campo al Dream Team de Cruyff. O eso narran las crónicas y los protagonistas de entonces. Hoy, el estratega de Cesuras trata de recuperar -salvando las diferencias- aquel espíritu competitivo y el juego que llegó al corazón de los aficionados. «Tratamos de practicar un fútbol rápido y vistoso, el que le gusta a la gente; no son jugadores chubasqueros, sino que se implican», explica Díaz con el espíritu de los noventa, pero recordando que el ahora siempre supera el antes. «Fue algo glorioso, una etapa de bonanza económica y deportiva para ambos equipos», rememora el entrenador rojiblanco. ¡Cómo han cambiado las cosas! En Lugo y Santiago se viven ahora años de penuria financiera y deportiva. Sin embargo, Díaz sigue apelando a la valentía: «La grandeza está en saber levantarse y el Compos debe traspasar su pasado y centrarse en el presente y el futuro, donde reside la riqueza». El preparador lucense cree que en esta temporada los santiagueses deben despejar su futuro, «que no es otro que ascender a Segunda». «Mientras que en Lugo, después de tocar fondo a nivel económico, ya reina la paz», apunta Díaz. De los derbis de Segunda A sobreviven muy pocos protagonistas en las actuales plantillas. En Santiago no repite ni el entrenador, Castro Santos, que ahora observa desde la distancia, dirigiendo al Polideportivo Ejido. Los supervivientes En Lugo revivirán los derbis Julio Díaz, que aunque dejó su sitio a Vaz en el último, protagonizó uno en Plata y los dos últimos en Segunda B en la campaña 90-91; y el portero Carlos Mariño, el único que superviviente del último partido. En el 93, Carlos era un jovencísimo (21 años) y prometedor guardameta que llegó a jugar tres partidos en Primera (Zaragoza, Santander y Tenerife) con el que era su equipo, el Compostela. «De aquella era el más joven y ahora el más veterano», afirma el ahora meta rojiblanco que se congratula por su pasado. «Debutar en Primera es un sueño que no puede cumplir todo el mundo», indica con añoranza Carlos.