La proeza cumple una década

R. F. M. LUGO

CDLUGO

ÓSCAR CELA

FÚTBOL / SEGUNDA B

09 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los protagonistas del inolvidable ascenso a Segunda División A del Lugo en el año 92 preparan una fiesta especial para celebrar el décimo aniversario de aquella idílica temporada. José Antonio Alvite -delegado del club- y Modesto, dos antiguos jugadores de aquel mítico equipo, están organizando un encuentro para rememorar viejos tiempos. «Se lo comentamos a Núñez -entonces presidente del Lugo- y dijo que estaba de acuerdo», señala Alvite. «Teníamos pensado hacerlo para San Froilán, pero finalmente habrá que posponerlo a otras fechas», admite el ahora delegado del Lugo, que no fija un día concreto porque todavía hay que confirmar la asistencia de los futbolistas del San Andreu. «Modesto habló con Hans, pero aún esperamos su respuesta», añade Alvite. La idea de los ex-jugadores rojiblancos es reunir a los componentes de las dos plantillas protagonistas del partido que concedió el ascenso a los lucenses. «Ya está confirmada la presencia de varios jugadores», afirma el hombre que marcó el 2-1 aquella tarde. Domínguez, Cacharrón, Miguel, José Ángel, Jorge, Montoto y Carolo ya confirmaron su predisposición. Ahora sólo falta conocer la disponibilidad de los ex-jugadores del Sant Andreu, en el que formaban nombres tan ilustres en el mundo del fútbol como el de Calderé, que militó en el F.C. Barcelona. No habrá baño en la fuente En esta ocasión no habrá baño en la Fonte do Rei, ni partido, pero los hombres que vivieron la «hombrada» -calificó Julio Díaz- del 92 podrían rememorar aquel maravilloso año. El estratega de Cesuras ocupaba un sitio en el banquillo en junio del 92 y lo sigue haciendo diez años después. «Fue algo imborrable», recuerda Díaz. El entrenador comenta: «Éramos la cenicienta de un grupo en el que también estaban Elche, Extremadura y Sant Andreu, que era el favorito». Los recuerdos se apelotonan en la memoria de los héroes. «En aquel equipo nadie destacaba por sus grandes cualidades, pero nuestra virtud era la colectividad; el mérito fue de todos, yo sólo tuve la suerte de hacer el gol», dice Alvite, que cabeceó al fondo de la red el tanto de la proeza rojiblanca.