AÑORANZA
01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los aficionados del Lugo podían acceder gratis al campo. El año pasado apenas había novecientos valientes que se atrevieron a sacar el carnet del padecimiento en Segunda B. Esta temporada, una vez que ha entrado aire fresco en la directiva, las cosas van mejor. Decenas de seguidores se repartieron por su casa, llena de invitados estampados de verde, para elaborar un ejercicio de nostalgia. Atrás quedan tiempos en que el estadio a la ribera del Miño destilaba un ambiente semejante: La Copa del 88: El Lugopool -término acuñado por el revestimiento inglés del juego rojiblanco- logró eliminar en la Copa a todo un Salamanca (3-0) con la grada a punto de venirse abajo. El ascenso: El 28 de junio de 1992 será recordado para siempre en la capital lucense. Toda la ciudad vivió pendiente del partido de promoción de ascenso ante el Sant Andreu. Jamás volvió a hincharse tanto de público el pecho del Ángel Carro. La magia de Vázquez: El actual entrenador del Las Palmas asistió a otra de las grandes tardes en el Ángel Carro. En octubre de 1995, el campo rebosaba. Sólo había claros en los laterales de la tribuna lateral. El Celta quedó empequeñecido en una eliminatoria copera. Cerca de la cúspide: Corría la temporada 96-97. Era el penúltimo partido de liga. El Lugo estaba a un paso del play off, pero ni el abrigo e una afición volcada sirvió de ayuda ante el Pontevedra. Ese año el Ángel Carro reunió más de tres mil personas en un derbi ante el Racing (5-1).