Reportaje | Romería en Zas El mal tiempo no impidió que los fieles de santa Margarida acudiesen de forma masiva a una celebración religiosa cuyos orígenes se remontan al siglo XVII
26 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Después de lo de ayer nadie duda que la romería de Santa Margarida de Muíño es una de las más importantes en toda la comarca de Soneira. Y eso que, según los habituales, la afluencia de fieles fue muy inferior a otros años. Pero la devoción todavía sigue guiando hasta la parroquia zasense a cientos de personas, que ayer, a pesar de la lluvia y, sobre todo, del viento, tampoco quisieron dejar de acudir a una manifestación religiosa que se repite cada año desde el siglo XVII. Un cielo de paraguas protegió a los fieles en varios momentos de los oficios religiosos, mientras otros aprovechaban el hecho de que la misa se celebrase en el palco de la orquesta para adelantarse a la sesión vermú y tomarse un aperitivo con el sonido de la celebración religiosa de fondo. Los músicos de la banda también emplearon un peculiar método para resguardarse del agua y del fuerte viento: se situaron al lado del autobús que los transportaba, del que sólo salieron para tocar cuando les tocaba y volver rápidamente a disfrutar de la climatización del vehículo. Mientras tanto, en la explanada vecina a la iglesia, grupos de familias y amigos se preparaban para las tradicionales meriendas. Luchando contra el viento, los asistentes intentaban fijar las carpas bajo las cuales se instalarían posteriormente para disfrutar de una copiosa comida. Muchos llevaban empanadas y tortillas preparadas en casa, pero otros optaron por llevar las parrillas y cocinar allí un buen churrasco. Durante todo el día, gentes de todas las edades disfrutaron de la fiesta, aunque este año tuvieron que hacerlo bajo cubierta. Algunos habían ido un mes antes para reservar los lugares más privilegiados, que ya conocen porque acuden a la romería prácticamente desde que nacieron. La reserva es una operación muy sencilla: consiste en delimitar la zona escogida y ponerle el nombre del interesado. Pero este año muchos puestos quedaron vacíos debido al mal tiempo. La puja tampoco fue como antaño, ni mucho menos. De hecho, uno de los sacerdotes no pudo dejar de expresar su decepción al no conseguir más de 50 euros en la puja para llevar en hombros a la santa en la procesión. Está visto que nunca llueve a gusto de todos, ni siquiera en santa Margarida de Muíño.