La memoria colectiva se mide en bites

Entidades públicas, fundaciones y particulares se lanzan a la difusión de contenidos en el mundo virtual

Marta Rey, Manuel Antelo y Balbina Gándara presentan la digitalización de las actas plenarias de Vimianzo entre los año s1930 y 1940
Marta Rey, Manuel Antelo y Balbina Gándara presentan la digitalización de las actas plenarias de Vimianzo entre los año s1930 y 1940

cee / la voz

El Concello de Vimianzo anunció ayer que, tras meses de trabajo de la consultora Unayta, ha completado la digitalización de las actas de los plenos entre los años 1930 y 1940. Se pone así a la vanguardia en la zona en cuanto a recuperación de esta clase de patrimonio histórico y se suma a una corriente creciente de fundaciones, asociaciones y también particulares que, a través de páginas web y las redes sociales, fundamentalmente, llevan a cabo su propia recuperación patrimonial de un legado que hoy en día no ocupa voluminosos tomos en ninguna estantería si no miles de gigabytes en servidores informáticos. De este modo, los investigadores y el público en general, solo con un ordenador y una conexión a Internet pueden acceder desde a la obra inédita de López Abente, los tesoros de la Fundación Fernando Blanco, las esculturas de Man o las pinturas de Plácido Castro.

En el caso concreto de Vimianzo, donde el alcalde, Manuel Antelo, la concejala de Cultura, Marta Rey, y Balbina Gándara, de Unayta, presentaron ayer el trabajo, el interés de los archivos recuperados no se circunscribe únicamente al trabajo municipal, sino que tiene también un valor para los historiadores, especialmente por la época elegida. Los años 30, antes y después del golpe de Estado, durante la Guerra Civil y la dictadura de Francisco Franco, fueron particularmente convulsos y eso tuvo reflejo en la política municipal, digitalizada ahora con fecha, hora, asistentes y firmantes. Por ejemplo se recoge el acuerdo de la corporación municipal de 1936 por el que se expropiaba el castillo de la localidad, pasando así a convertirse en bien municipal. Decisión que tuvo una vigencia de días, porque a finales de julio las fuerzas sublevadas depusieron al gobierno democrático.

Entre las fundaciones la que ha realizado un trabajo más intenso a este respecto es la de Man de Camelle, en la que destacan las recreaciones virtuales, pero que da acceso en su web a decenas de fotografías y escritos del artista alemán accesibles para todos. También la Fernando Blanco ha realizado una importante labor de difusión, que se sustente de manera periódica en las redes sociales y está alojada en la web. Así se puede acceder a muchos de sus tesoros como el hombre clástico del doctor Auzoux, la máquina de vapor de Watt o una locomotora con sistema Crampton.

Tanto o más interesante es el fondo de la Fundación Plácido Castro, que no solo recoge la obra literaria, los ensayos o los artículos periodísticos del intelectual y político galleguista, de modo que se pueden leer, por ejemplo, piezas de 1930 en A Nosa Terra. Da cuenta también de bienes menos conocidos como sus acuarelas.

Sin embargo, las reinas del contenido virtual son, sin duda, las fotografías y aquí caben desde el diagrama de las pinzas para tirantes patentadas en 1936 en Nueva York por el carballés Manuel Rodríguez Arijón-Pallas, que recoge Carballo na Memoria, hasta las escenas de vida cotidiana y personas del pueblo con las que se nutre el grupo corcubionés Fillos de San Marcos. También en Corcubión, aunque por el momento sin difusión pública, Chete Pose ha digitalizado una parte de la inmensa colección de fotografías del muxián Ramón Caamaño, al que, por unas cuestiones y por otras, no acaba de llegarle el momento de su verdadera puesta en escena a nivel público.

Hay varios ejemplos más, como los documentos descargables de la Fundación López Abente, y todos ellos contribuyen a una importante labor histórica y cultural.

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