El Concello de Vimianzo intentará deshacer la venta del pazo de Boallo

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO / LA VOZ

VIMIANZO

La maleza ha tomado algunas partes de la histórica construcción.
La maleza ha tomado algunas partes de la histórica construcción. josé Manuel casal< / span>

La idea es anular el acuerdo de la junta de gobierno

05 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El gobierno local de Vimianzo ha puesto a trabajar a los servicios jurídicos del Concello para que tramiten la anulación de uno de los acuerdos de la junta de gobierno del 5 de septiembre del 2011. En esa reunión se aprobó por unanimidad la segregación de las parcelas del pazo de Boallo, aunque el 7 de noviembre se modificó el acuerdo por un supuesto error material.

Las razones esgrimidas son que la justificación que permitió la separación de la finca que contiene los hórreos es falsa. El propio interesado en la compra, el arquitecto municipal, fue el que informó favorablemente la decisión porque se suponía que el terreno iba a servir para plantar kiwis. El alcalde, Manuel Antelo señaló ayer que entonces no pensaron que la separación de la las parcelas tuviera como objetivo la venta y mucho menos que las adquiriría Julio Vázquez, el mismo funcionario que dictaminó la propuesta. La compra se realizó solo tres días después del acuerdo del ejecutivo.

Ahora vecinos y Concello temen qué el pazo y la hectárea de terreno sobre la que se asienta, que fue adquirido por solo 30.000 euros, ya tenga un comprador privado. Ese es el motivo por el que el gobierno local ha insistido a la Xunta en que haga valer su derecho de retracto. La consellería de Cultura todavía no ha respondido.

Buena parte de la parroquia de Berdoias se ha convertido en praderas

Cuando la junta de gobierno del Concello de Vimianzo en el año 2011 segrega la parcela del pazo, María Somoza Blanco Rajoy tiene una finca de 2,4 millones de metros cuadrados. Solo la conocida como Coto de Boallo, Bouza, Pedra do Frade y Santa Cristiña forman un conjunto de predios rústicos y urbanos que alcanzan la mayor parte de la parroquia, con una extensión de casi 195 hectáreas, de las que ya habían sido segregados otras fincas.

La venta de los terrenos que las hermanas heredaron de Mercedes Blanco Rajoy ha dado lugar a enormes praderas que también han dado que hablar.

Dos ganaderos de Muxía adquirieron el pasado año 3.000 hectáreas de esa finca, que son unas 127 hectáreas, y procedieron a roturarlas para convertirlas en una inmensa pradera. Los trabajos fueron parados por el Concello porque contaminaron el agua en varios lugares y porque no se trataba de un cambio de cultivo, como constaba en el proyecto.

No era la primera vez que ocurría algo parecido. En Boallo también hubo una actuación que motivó la presencia de la Consellería de Medio Ambiente. Causaron problemas con el agua los trabajos de una empresa de servicios y recogida de basura. Los vecinos analizaron el agua de una de las fuentes y se encontraron elevados niveles de aluminio.

Informes

El párroco de Berdoias, Ramón Romero, entregó hace poco más de un mes a la Xunta y al Concello sendos informes sobre la situación de una parroquia en la que la mayor parte de los terrenos no son de sus habitantes y que está siendo roturada para servicio de los ganaderos, que ven en las tierras de los Blanco Rajoy casi la única oportunidad de conseguir terrenos rústicos con suficiente extensión,

Asimismo, hace solo unos meses otro ganadero, de Vilastose, compró un amplio terreno forestal que convertirá también en pradera. Por el momento no ha comenzado la adecuación de los terrenos. El precio en todos los casos ha sido el habitual en la zona, incluso algo más barato de lo habitual.

La zona que se ha conservado de monte, que se vendió también en su mayor parte en los últimos años, son sucesivas plantaciones de eucalipto de crecimiento rápido. La mayor parte de la madera que sale de ellos tiene como destino varios países europeos para la fabricación de pellets.

Los colindantes no pudieron comprar hasta el año 2000

La facilidad con la que María Somoza Blanco Rajoy vendió el pazo y la huerta por 30.000 euros a Julio Vázquez contrasta con las dificultades que tuvieron los colindantes para hacerse con las viviendas y terrenos en los que trabajaron y por los que pagaron arrendamiento.

Vecinos. El año 2.000 se convirtieron en vecinos de pleno derecho del pazo de Boallo María Nieves Castro Guille, una mujer que pudo pagar gracias a un pariente 24.000 euros por 59 ferrados (2,5 hectáreas). Lo recuerda Otilia Bujeiro, esposa de Juan Carlos Piñón Antelo, el otro colindante que pudo hacerse con la vivienda y la finca que tenía arrendada su familia desde tiempos inmemoriales por 48.000 euros. Compraron 2,9 hectáreas. Explica la mujer que lograron el acuerdo gracias a la Xunta, cuyos representantes se desplazaron a la zona. Fue el fin de un sistema feudal que costó romper. A cambio de quedarse con las tierras, tenían que reconocer que los montes eran de los Blanco Rajoy. No lo hicieron, pero sí se quedaron sin poder participar en la reclamación judicial en la que sí estuvieron otros vecinos.

Escrituras. Llama la atención que en las escrituras de la venta del pazo, el notario y los participantes no solo sellan el acuerdo de compra sino que, además, agrupan las dos parcelas que previamente habían sido segregadas en la junta de gobierno de septiembre del 2011. Este tipo de acciones eran bastante comunes. Cuando en el año 2000 los últimos arrendatarios lograron hacerse con las tierras la escritura sirvió tanto para la compraventa como para la segregación, la declaración de obra nueva y la renuncia a la renta histórica.

Participantes. En la compraventa del pazo de Boallo está el arquitecto municipal, Julio Vázquez, como comprador. El apoderado de la familia, que actúa en su nombre es en ese momento Pedro Lorenzo Pose Silvariño, que también tiene numerosos terrenos, entre ellos una finca rústica pegada al casco urbano de Vimianzo que acogería buena parte de la Casa da Cultura y su entorno. Tras las correspondientes cesiones para viales y zonas verdes y la urbanización, las parcelas pasan a ser urbanas. Actualmente la representación de la familia Blanco Rajoy la ejerce el abogado coruñés Fernando García Agudín. También está María Somoza, que junto con otra hermana y más familiares era la dueña de buena parte de la parroquia de Berdoias, que está siendo parcelada y vendida sobre todo a ganaderos del municipio vecino de Muxía y también a madereros como la familia Caamaño,

En el 2011 ya robaron la balaustrada

El Concello de Vimianzo no supo oficialmente hasta finales del año pasado que el pazo que representa el mantenimiento hasta el año 2000 del sistema feudal de los arrendamientos rústicos en la parroquia de Berdoias, era del arquitecto municipal. Sin embargo, los vecinos sí eran conocedores de que el edificio y la huerta ya no correspondían a María Somoza Blanco Rajoy, fallecida en mayo del año pasado, pero que en los últimos tiempos vendió numerosas fincas segregadas también .

En diciembre del 2011, poco más de un mes después de la venta, robaron gran parte de la balaustrada. Los habitantes de la zona todavía recuerdan que la sustracción era extraña, ya que no se veían roderas por la zona y las piedras desaparecidas eran muy pesadas. Según los habitantes del lugar, la sustracción fue denunciada e incluso acudió la Guardia Civil a indagar, pero no hay noticia de que el caso se resolviera.

Ese invierno apareció por allí preguntando por las piedras el arquitecto Julio Vázquez, que dijo ser el nuevo propietario. A pesar del interés que manifestó entonces, la finca sigue igual que estaba. La utilizan cabras y caballos para pastar, no se han plantado kiwis y los vecinos están cada vez más inquietos porque la situación de los muros que quedan en pie es cada vez peor. Ahora temen que se vengan abajo y por el Ayuntamiento solicitó a la que creía propietaria que adecentara la zona y asegurara las paredes, pero se encontró con que el dueño era el técnico municipal.