La orden del Concello de Vimianzo que obliga al propietario de una finca del lugar de Ceán a retirar una valla metálica por no guardar la suficiente distancia con la vía pública es solo el penúltimo episodio de un conflicto entre vecinos que dura más de dos años y no parece tener visos de solución. El dueño de la parcela, Raúl Suárez Mouzo, se niega a acatar el dictamen porque considera que los poderes municipales están siendo utilizados en su contra de manera arbitraria. Cree que la actuación del concejal de Obras, Manuel Rodríguez, responde a los requerimientos de la familia de José María Blanco Rial, el vecino con el que está enfrentado desde hace varios años y con el que ha mantenido diversos roces. Una relación que, recientemente, se ha deteriorado aun más, pero que, según relata Suárez Mouzo, no siempre fue mala. «Antes non había ningún problema, incluso temos varias máquinas que compramos en común, pero desde que Evaristo [uno de los 14 hijos de José María Blanco] fixo a casa nova todo cambiou. Eu fun falar con eles para arranxar as cousas, pero mandáronme á merda. Saben que teñen o apoio do Concello e fan o que lles dá a gana. E claro, o Concello non ten problema en preitear contra nós porque o fai cos meus cartos tamén», cuenta Raúl Suárez. La versión municipal es muy distinta. Manuel Rodríguez descarta cualquier vinculación entre el conflicto de las familias y el tema del muro. «Hai unha denuncia da asociación de veciños e nós temos que facer cumprir a normativa», afirma. Sin embargo, Suárez considera que en este caso la asociación no tiene ningún crédito y ha iniciado una recogida de firmas para demostrarlo. «A filla pequena del [de José María Blanco] está na directiva e por iso puxeron a denuncia», asegura. La búsqueda de apoyos va por buen camino, según comenta, porque en un solo día ha recogido más de 80 firmas. «Só hai cinco casas que están con eles, ou porque son amigos ou porque lle deben favores ao Concello. Do resto da xente que vén por aquí a ver o sitio, todo o mundo recoñece que é un abuso», añade. La familia Blanco niega las acusaciones y achaca los problemas a la conflictividad de la otra parte. Julio Blanco, uno de los hijos, desmintió a La Voz, uno por uno todas los ataques denunciados por su vecino. Considera que algunos de los problemas que sufrió, como el incendio de un alpendre o la fuga de los animales recluidos en un cercado, los generó él mismo y, sobre todo, descarta que su familia tenga ninguna implicación en lo sucedido. Sea como fuere, todo parece indicar que la solución a estas luchas intestinas está todavía lejos. Mientras tanto, Suárez tiene que hacer frente a la sanción impuesta por el Concello por negarse a tirar el muro y está expuesto a nuevas multas si no quita la valla que ha colocado recientemente. Para evitarlo, tiene que ganar el pleito ja presentado contra el Ayuntamiento en los juzgados de lo Contencioso.