A principios de la década de los sesenta, la casa consistorial de Coristanco fue trasladada de Vilartrigueiro a San Roque
13 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Probablemente, muchas de las miles de personas que circulan a diario por la AC-552 se han preguntado alguna vez cómo llegó a su actual estado de abandono el edificio de la casa consistorial situado a la salida de Coristanco en dirección a Agualada. De no ser por el rótulo en relieve que conserva en la parte alta de la fachada, justo en el centro, el edificio pasaría inadvertido, como tantos otros que están abandonados a ambas márgenes de la carretera comarcal. Pero el de Coristanco tiene su propia historia, o al menos conserva parte de ella.
Lo poco que se sabe es que, en contra de lo que ocurría en otras localidades, en las que la sede del Concello variaba constantemente de ubicación para instalarse, incluso, en domicilios particulares, el solar que ocupaba el antiguo Ayuntamiento de Coristanco era de propiedad municipal. El edificio, además, se encontraba en buen estado, pero tenía un problema: su emplazamiento en el lugar de Vilartrigueiro y no en el de San Roque, que era la capital y donde se concentraba más población.
«A casa estaba ben, pero non estaba no centro do pobo. Ademais, non había aparcamento, porque a propiedade era so o edificio, non tiña terreo, e estaba nunha curva», explica el actual alcalde, Antonio Pensado Plágaro. Así que a finales de los años cincuenta, cuando empezaron a llegar los automóviles, los gobernantes optaron por trasladar la casa consistorial a un terreno baldío que había en San Roque. Y así fue como, entre 1959 y 1960 -la fecha concreta solo se conserva, probablemente, en los archivos municipales-, el nuevo Ayuntamiento de Coristanco abrió sus puertas en su emplazamiento actual.
El abandono no tardó en hacer mella en el inmueble de Vilartrigueiro, que de su estructura original conserva solo una parte de la piedra de la fachada y los balcones de forja oxidados. Las ventanas y las puertas de aluminio blanco, al igual que el ladrillo que hoy está a la vista, fueron añadidos posteriores, y la vegetación avanza cada vez más por la fachada.
La vieja casa consistorial es ahora de titularidad privada. La venta se realizó décadas atrás, pero no pudo formalizarse hasta 1991. «Fixérase unha venda en documento privado e había dificultades para inscribila no rexistro», explica Antonio Pensado, que desconoce los planes que tienen sus actuales propietarios para el edificio. En su entorno, en Vilartrigueiro, las grandes casas de piedra que siguen en pie -algunas restauradas y otras invadidas por la maleza- son los vestigios del pasado de un lugar que en algún momento fue más próspero.