Más que el encaje de Cataluña en España y otros grandes temas que llenan los telediarios, si hay algo que no ha sabido-querido-podido poner en orden el actual Parlamento del Estado, en el que además todos los grupos lo habían prometido, son las competencias y los modos de financiación de las administraciones locales, hasta el punto de que en la Costa da Morte hay una mayoría de ayuntamientos que destinan el grueso de su presupuesto a existir: pagar nóminas y gastos corrientes. Ante esa tesitura y la necesidad creciente de prestar servicios en una sociedad que, de no tener nada se ha ido acostumbrando a unos mínimos por parte de los servicios públicos, algunos alcaldes ponen el grito en el cielo cada vez que tienen ocasión porque las otras Administraciones, particularmente la Xunta, les dotan de competencias sin los recursos para asumirlos.
El que más y el que menos -las peticiones de los vecinos y la necesidad de tenerlos más o menos atendidos apremian- acepta de mejor o peor gana realizar tareas de servicios sociales, mantener los colegios, los centros de salud... y otra serie de cuestiones que, en puridad, no le pertenecerían, pero con las que se ven obligados a cargar para que el Concello de turno no caiga ya en la inoperancia absoluta.
Dentro de esta dinámica la última idea de la Xunta, con el argumento de que debe ser un compromiso de todos, le ha entregado a los concellos equipos para la retirada de nidos de avispa asiática. Ahora bien, no a todos, porque como afirmaba el alcalde de Corcubión en el último pleno ante las críticas de los opositores «eu o que non vou facer é coller competencias que non me corresponden sen medios e sen persoal debidamente formado».
No es un caso único porque ya con las cuadrillas forestales del verano, que tantos problemas han dado por la falta de jefes de equipo, hubo alcaldes que se negaron a pasar por el aro aunque el grueso del dinero lo ponga la Xunta. Entre ellos destaca el caso del muxián Félix Porto, que cada año reitera su convencimiento de no aceptar ni una sola carga -aunque lo haga en algunas cuestiones porque no le queda otra- que competa al gobierno autonómico.
Aunque parezca extraño también hay propuesta a la inversa y de nuevo Corcubión sirve de ejemplo, porque el edil José Ramón Rojo le reclama al gobierno municipal que ya que la Xunta no les abre el centro de día, que lo haga el Concello directamente. No hizo falta que le contestase el alcalde, porque ya lo hizo la secretaria: «Non é cuestión de cartos, é que non se trata dunha competencia do Concello».
Así, entre unos y otros, se entiende mejor muchas de las deficiencias soportadas.