Los sucedáneos

La Voz BERRO SECO

CERCEDA

Llegó a tener 1.950 trabajadores. Una fabulosa máquina de ocupación. Y con buenas nóminas. El fuego del carbón acabó apagándose. Ahora, solo quedan los rescoldos de la explosión de la goma 2 después de demoler la torre de refrigeración, dos silos y la chimenea. El humo de la central, que afectaba a los frutales del punto más occidental de la Costa da Morte, ya se disipó para siempre. Cerceda se quedó sin su máquina de hacer dinero. Ahora, toca sacar partido de los sucedáneos.