«Ven, compra en nuestro stand. Somos Manualitis». Es uno de los lemas que se podía leer en los carteles con los que un grupo de niños-anuncio paseaban por el Obelisco en la mañana de ayer. Eran escolares del colegio Montegrande, uno de los centros que participó este curso en el Proxecto Semente, «unha empresa na miña escola», puesto en marcha por el Servizo de Comunicación Económica.
El empeño por vender sus productos llevó a los escolares a entregar octavillas invitando a acercarse e este mercado hasta al matrimonio de mimos de barro que estaban situados en la entrada de la calle Real; uno de los críos incluso les dejó unas monedas, después de estar durante unos minutos mirándolos con asombro.
Fueron 20 los puestos de otras tantas cooperativas escolares los instalados en el Obelisco, un récord de participación en los cuatro años que lleva funcionando esta iniciativa. La mayor parte de ellos ofertaban productos artesanales y, según los organizadores, en alguna de las cooperativas han tenido hasta un huelguista; en este sentido recordaban que el año pasado a un grupo de escolares «perdéuselles a mercancía, que eran leitugas, tres días antes do mercado; como a vida mesma».
Tello expresó su satisfacción por la participación y recordó que el marcado de ayer «é o resultado de moitos meses de traballo dos monitores e dos profesores dos colexios». Además del citado Montegrande, en esta edición participaron escolares de los colegios Sal Lence, Labaca, Curros Enríquez, Manuel Murguía, el colegio Hijas de Jesús, Santa María del Mar, Nuestra Señora de Lourdes (Aspronaga) y María Mariño, estos últimos de Cee.