El joven que asume haberle quitado la vida a Juan Freire recordó así los hechos: «Discutimos y él sacó un cuchillo de cocina. Entonces, yo le clavé la navaja con la que me hacía las rayas». El fiscal, que está convencido de que el acusado miente o que no dice toda la verdad, le preguntó que cómo era posible que no tuviese herida alguna si antes de darle muerte se habían peleado. A lo que Pedro L. C. respondió: «Él tuvo menos suerte que yo». El acusado también negó la versión del fiscal, que asegura que los tres amigos, que estaban en Vitoria tres días antes del incidente buscando trabajo, recibieron una llamada de Juan Freire ofreciéndoles droga. Por eso regresaron a Galicia precipitadamente. Pedro L. C. dice que volvieron a Cee porque en Vitoria estaban en fiestas y «así era imposible encontrar curro». Al llegar, añade, «quise comprar tres gramos de coca, llamé a Juan, quedamos en el cementerio y pasó lo que pasó».