El precio, no siempre justo, de las cosas

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira CRÓNICA

A LARACHA

06 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Una amiga me comentaba ayer que era muy injusto que un vecino de A Coruña, Arteixo, A Laracha o Carballo tenga que pagar lo mismo, o más, por un litro de carburante que un vecino de León, que no tiene refinería al lado de casa. Yo trataba de explicarle que una petrolera paga una serie de impuestos municipales al año que, de alguna forma, repercuten en los vecinos. También generan empleo directo e indirecto. Y eso siempre es beneficioso. Pero ni por esas la di convencido. Y tiene su lógica porque un ciudadano no es capaz de medir o analizar, en términos económicos, la relación coste-beneficio de una actividad tan señalada y estigmatizada desde el punto de vista medioambiental. Sobre todo, cuando luego esas mismas multinacionales sacan a relucir sus sonrojantes cuentas anuales, de cientos e, incluso, miles de millones de beneficios cada año.

Lo mismo sucede con los parques eólicos. Las empresas invierten en la Costa da Morte, generan trabajo, tiran de las compañías locales para construir los parques y levantar los aerogeneradores, mueven camiones y transportistas, los restaurantes se llenan de empleados y la actividad en sí deja ingresos en las arcas municipales. Solo los proyectos de Laxe, Cabana y Vimianzo, más de dos millones de euros. Pero algo falla en el modelo cuando los propietarios de los montes se ponen en pie de guerra porque las compensaciones ofrecidas no se corresponden luego con el beneficio que genera el kilovatio de una fuente gratuita e inagotable como es el viento. En Corme y en Zas no las tienen todas consigo y no dan su brazo a torcer. Y vuelve a suceder lo mismo, el beneficio obtenido por el que cede su parcela no se corresponde, en muchas ocasiones, con el brutal rendimiento que genera esa actividad en sí misma.

Pero no hace falta hablar de grandes cifras macroeconómicas ni recurrir a conceptos financieros que el 99 % de los mortales no entiende. Con echar una mirada a la cesta de la compra ya llega. A mí, personalmente, una de las cosas que no acabo de comprender, y mira que le he dado vueltas, es por qué una ración de pulpo en un bar de Ourense no sube de los 8 euros. Y eso en el peor de los casos. De hecho si te cobran 8 euros ya no vuelves porque te han timado. En Carballo puedes comer una ración por 12-14 euros. Pero en A Coruña, no baja de los 16-18 euros y eso que tiene uno de los puertos de bajura de referencia en España. En Carballo está relativamente cerca la lonja de Malpica. Pero Ourense... ¿Cuánto cuesta llevar el pulpo desde O Muro, Vigo o Marín a Ourense? Y sin embargo, los restaurantes te lo ofrecen mucho más barato. Y no creo que yo que pierdan dinero. No conozco a nadie que lo haga.